Copiar la lluvia horizontal de los bosques canarios puede acelerar la restauración de la naturaleza

Tras cuatro años probando captadores de niebla y estrategias de reforestación, el proyecto Life Nieblas consigue recuperar un bosque degradado de la isla de Gran Canaria y reforzar la importancia de la reforestación como solución climática.
Copiar la lluvia horizontal de los bosques canarios puede acelerar la restauración de la naturaleza
Cumbre de Gran Canaria Foto: Life Nieblas.

Unos pocos kilómetros al sur de Los Llanos, en la isla canaria de La Palma, la colada reciente del volcán de Tajogaite atraviesa un territorio reseco, sin apenas vegetación. Desde allí, parece increíble que un poco más al norte crezcan algunos de los bosques húmedos más exuberantes de Europa. La Reserva de la Biosfera de Los Tilos, por ejemplo, alberga una de las manifestaciones de laurisilva más importantes del mundo. Allí, entre barrancos y nacientes que nunca se secan, crecen helechos gigantes, laureles, tilos y otras especies antiguas, vestigios de una época en la que el clima de la región era muy distinto al de hoy.

Sin embargo, en Los Tilos y en el resto de regiones boscosas del norte de La Palma, Gran Canaria o Tenerife no llueve mucho más que en Los Llanos: la vegetación ha aprendido a beber el agua directamente del aire. El fenómeno de la lluvia horizontal es el que mantiene verde los bosques canarios. Se trata de un proceso en el que las gotas microscópicas de agua contenidas en la niebla, en contacto con la vegetación se van depositando sobre las hojas y las ramas. Ahí se van acumulando y, poco a poco, van filtrándose hacia el suelo.

En las islas Canarias, la lluvia horizontal está impulsada por los vientos alisios, que arrastran masas de aire húmedo desde el océano. Cuando chocan con las islas montañosas, el aire asciende con rapidez, se enfría y se condensa, formando nubes bajas o nieblas que, al atravesar los bosques, van dejando que la vegetación atrape parte de su agua y la incorpore al ecosistema. Además, la presencia de nubosidad protege también el ecosistema de los extremos climáticos, reduciendo la temperatura y la radiación.

Este fenómeno no es exclusivo de los bosques canarios y ha sido descrito también en los bosques nubosos de Centroamérica, en las selvas andinas de Colombia y Venezuela o en las islas Galápagos. Sin embargo, es en el archipiélago canario donde se ha desarrollado un proyecto de investigación para imitar la lluvia horizontal y construir unos sistemas de captación de niebla que pueden contribuir a acelerar la regeneración de áreas de bosque degradadas. A lo largo de cuatro años, la técnica ha permitido plantar 15.000 árboles autóctonos en zonas vulnerables (con una tasa de supervivencia superior al 80%).

Life Nieblas o cómo imitar la lluvia horizontal

«La mayor contribución de la niebla a los bosques canarios no es necesariamente el agua que aporta de forma directa mediante la lluvia horizontal, sino el efecto que ejerce sobre el microclima del bosque», explica Axel Ritter, catedrático de la Universidad de La Laguna e investigador del proyecto Life Nieblas, que entre los años 2020 y 2024 puso a prueba una tecnología de captación de niebla que, unida a determinadas estrategias de reforestación, mejoró la regeneración de áreas de bosque degradadas.

Colectores de agua de niebla. LIFE NIEBLAS.

«La presencia de niebla reduce la radiación, la temperatura y el déficit de presión de vapor, lo que disminuye la evapotranspiración y, por tanto, las necesidades hídricas de la vegetación», añade Ritter. «Ese efecto, en mi opinión, puede ser tan importante o incluso más que la cantidad de agua que se deposita sobre las copas y que finalmente alcanza la superficie del suelo». De hecho, los resultados obtenidos por el proyecto confirman que la presencia de niebla amortigua los efectos de los periodos secos y del cambio climático, reforzando la idea de que la conservación de la laurisilva es también una medida de adaptación climática.

Con el objetivo de imitar lo máximo posible los procesos naturales de lluvia horizontal, Life Nieblas puso a prueba tres tipos de captadores de niebla: los tradicionales (grandes mallas verticales colocadas en zonas donde el viento transporta niebla de forma frecuente), una versión de estos modificada para mejorar la aerodinámica, facilitando su montaje y mejorando su resistencia, y unos sistemas de captación individual que, en lugar de recoger agua para toda una parcela, se colocan alrededor de cada árbol.

Los dispositivos se pusieron a prueba en una zona degradada del espacio de la red Natura 2000 Barranco de La Virgen en la isla de Gran Canaria, caracterizada por un hábitat endémico de brezal. Se utilizaron como apoyo a una intervención para recuperar el ecosistema mediante especies características del bosque de laurisilva. La supervivencia de los más de 15.000 árboles autóctonos plantados alcanzó el 86%, mucho más alta que en la mayoría de intervenciones de reforestación.

«El agua obtenida mediante los captadores de niebla ha sido una herramienta muy valiosa para reducir el estrés hídrico durante la fase de establecimiento de las plantaciones, especialmente en los periodos secos», asegura Ritter. «Pero no creo que deba entenderse como un sustituto de una buena planificación ecológica, sino como un complemento que aumenta las probabilidades de éxito cuando se integra con una selección de especies y de emplazamientos adecuada».

«La respuesta al cambio climático no es sustituir la función de la niebla mediante tecnología. Su principal valor reside en facilitar la restauración del bosque hasta que sea el propio ecosistema el que recupere su funcionamiento natural. Si durante los primeros años contribuye a mejorar la supervivencia de las plantaciones, puede acelerar la recuperación de la cubierta forestal. A partir de ese momento, el objetivo es que el bosque recupere progresivamente su capacidad para regular el microclima, reducir la evapotranspiración y favorecer el ciclo hidrológico», añade el investigador.

El éxito del proyecto ha llamado la atención de investigadores de otras partes del mundo. Sin embargo, las conclusiones de Life Nieblas también inciden en que los captadores de niebla son una tecnología con un ámbito de aplicación muy específico: funcionan bien allí donde se dan las condiciones de lluvia horizontal (como nubes bajas o nieblas y viento fuerte sostenido). Es decir, es una tecnología que tiene sentido en algunos lugares y como complemento a otras soluciones, no como una medida general de adaptación climática o como una solución para reforzar el abastecimiento de agua de las poblaciones humanas.

«Como ha puesto de manifiesto el proyecto Life Nieblas, esta tecnología es útil para la restauración ecológica, porque ayuda a superar una fase crítica del proceso de restauración», concluye Ritter. «Un bosque maduro intercepta la lluvia, modera la temperatura, reduce la evapotranspiración, favorece la infiltración y protege el suelo. Si una tecnología contribuye a recuperar antes ese funcionamiento, su verdadero éxito no será que tengamos que depender cada vez más de ella, sino que llegue un momento en que deje de ser necesaria».

Si te gusta este artículo, apóyanos con una donación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Siguiente artículo

Artículos relacionados