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El clima está más desequilibrado que en cualquier otro momento de las observaciones científicas. El culpable no es otro que la acción humana a través de la expulsión a la atmósfera de gases de efecto invernadero. Hace unos días, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicaba su informe sobre el Estado del Clima Mundial 2025. En él, se comprueba a través de una serie de indicadores que el calentamiento global avanza a un ritmo sin precedentes.
«La humanidad acaba de soportar los once años más calurosos de los que se tiene constancia. Cuando la historia se repite once veces, ya no es una coincidencia. Es una llamada a la acción», ha señalado el secretario general de la ONU, António Guterres.
Con motivo del día mundial del clima, que se celebra este jueves 26 de marzo, repasamos el estado actual del clima a través de nueve gráficos.
Gases de efecto invernadero
Los datos de las estaciones de monitoreo individuales muestran que los niveles de tres de los principales gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y óxido nitroso) continuaron aumentando en 2025.
En 2024, último año con datos consolidados por la OMM, la concentración atmosférica de dióxido de carbono alcanzó su nivel más alto en los últimos 2 millones de años, y la de metano y óxido nitroso en al menos los últimos 800 000 años.
El aumento de la concentración anual de dióxido de carbono (CO₂) en 2024 fue el mayor incremento anual desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957. Esto se debió a las continuas emisiones de CO₂ procedentes de combustibles fósiles y a la menor eficacia de los sumideros de carbono terrestres y oceánicos.
Si analizamos los datos del observatorio de Mauna Loa, referente en la monitorización del CO₂ atmosférico, en 2025 se alcanzaron las 427,35 partes por millón (ppm).
Temperatura global
El año 2025 se ha consolidado como uno de los años más calurosos desde que existen registros, situándose en aproximadamente 1,43 °C por encima de la media preindustrial (1850-1900). Este dato no supone un pico estadístico aislado, sino que se enmarca dentro de una tendencia estructural excepcionalmente agresiva. De hecho, el periodo comprendido entre 2015 y 2025 constituye oficialmente la undécima década más calurosa jamás documentada.
Desequilibrio energético de la Tierra
Sin embargo, la temperatura del aire es solo la manifestación más visible de un problema climático mucho más profundo. Por primera vez en su historia, la OMM ha incluido el desequilibrio energético de la Tierra como un indicador climático de primer nivel. En un sistema climático estable, la energía que entra procedente del sol se compensa de manera natural con la radiación que el planeta devuelve al espacio. Esa balanza se ha roto estrepitosamente. El desequilibrio energético alcanzó en 2025 el nivel más alto de los últimos 65 años. La Tierra está acumulando calor a un ritmo vertiginoso, comportándose como una inmensa batería que no deja de sobrecargarse sin una vía de escape.
Calor oceánico
¿A dónde va a parar todo ese exceso de energía retenida? El océano actúa como el gran amortiguador del sistema climático y, trágicamente, como su principal víctima. Las masas de agua absorben aproximadamente el 90% del calor atrapado por el desequilibrio energético global. Durante las últimas dos décadas, las aguas marinas han estado secuestrando una cantidad de calor que equivale a unas dieciocho veces el uso anual de energía de toda la humanidad junta. Este fenómeno ha empujado el contenido de calor oceánico (hasta una profundidad de 2.000 metros) a un nuevo récord absoluto en 2025, eclipsando la marca previa establecida apenas un año antes.
Acidificación
Esta absorción masiva de calor y dióxido de carbono trae consigo consecuencias letales que se pueden trazar con precisión matemática. Por un lado, la acidificación del océano continúa su curso implacable. La caída constante del pH superficial altera las estructuras de los ecosistemas marinos con niveles de acidez que probablemente no tengan precedentes en 26.000 años.
Nivel del mar
Por otro lado, la expansión térmica del agua oceánica, combinada con el deshielo masivo, ha disparado el nivel medio del mar. En 2025, el mar se situó unos 11 centímetros por encima de los niveles observados al inicio de los registros por altimetría satelital en 1993. Esta métrica es una amenaza existencial inmediata para las infraestructuras costeras, los grandes deltas y, con especial crudeza, para las poblaciones de archipiélagos y territorios insulares, cuyas costas enfrentan una vulnerabilidad máxima frente a la intrusión salina y el retroceso de las playas.
Ártico y Antártida
El colapso progresivo de la criosfera cierra este oscuro panorama hidrológico. La extensión anual del hielo marino en el Ártico se asomó en 2025 a sus mínimos históricos, mientras que el hielo marino antártico registró su tercer nivel más bajo.
Masa glaciar
En el año hidrológico 2024/2025, la pérdida de masa de los glaciares de referencia se situó entre las cinco peores registradas. Esto da continuidad a la tendencia de aceleración de la pérdida de masa glaciar desde que se iniciaron los registros en 1950.





¿Cómo hacer ver a la juventud la importancia de la emergencia ecosocial?
Estas son las reflexiones y propuestas de tres alumnas de 4º de la ESO tras estar tres días en el Ateneo La Maliciosa observando el trabajo de Ecologistas en Acción:
Somos estudiantes de 4º de la ESO del IES La Cabrera y, tras tres días de prácticas viendo cómo trabajan en Ecologistas en Acción, estas son nuestras reflexiones sobre lo que se debería dar a conocer a la juventud para sensibilizarlos en cuanto a la crisis medioambiental y social.
Lo primero, creemos que es muy importante recalcar que esta organización no solo cuestiona y denuncia prácticas perjudiciales para el medio ambiente, sino que también propone soluciones viables para tratar de solventar los problemas actuales.
Otro punto importante es la relación que hay entre el medio ambiente y lo social, ya que tendemos a separar ambos conceptos cuando realmente van de la mano. Ecologistas en Acción defiende también un mundo en el que se respeten los derechos humanos y en el que todo el mundo pueda gozar de una vida digna.
Creemos que para captar la atención del público más joven, un factor muy importante son las redes sociales, en las que se debería publicar contenido atractivo e impactante que nos permita empatizar o con el que nos podamos identificar. En algunas publicaciones también pensamos que es conveniente utilizar un lenguaje más sencillo y recursos llamativos.
A partir de estas reflexiones se nos han ocurrido las siguientes ideas:
Crear contenido en redes más llamativo: frases cortas, imágenes impactantes, no mucho texto de entrada…
Propuestas de talleres y charlas dinámicas en centros educativos (hacer proyectos artísticos y científicos. Sería muy motivador para los jóvenes que desde los centros se diera la posibilidad de participar en esta clase de trabajos).
Debates colectivos sobre temas actuales relacionados con lo ecosocial.
Que se muestre implicación de gente joven (también jóvenes divulgando estos mensajes).
Mostrar de forma clara la relación entre los problemas climáticos y la vida cotidiana.
Apelar significativamente a la empatía para hacer ver que son problemas reales y que también afectan al presente (mostrando imágenes, documentales, etc. de gente o animales que ya están sufriendo).
No culpabilizar a las y los jóvenes, pero sí señalar que, aún siendo personas individuales sin poder real, se pueden hacer cambios.
Mostrar resultados: además de hacer campañas a largo plazo y trabajar en los objetivos para el futuro, poner en práctica también campañas o acciones más pequeñas en las que se pueda observar una respuesta rápida y se consigan los objetivos (la gente pierde el interés si ve que su esfuerzo no da frutos).
Campamentos económicos en los que se hagan actividades en la naturaleza (crear vínculos) y relacionadas con estos temas.