El (preocupante) estado del clima global en 8 gráficos

Todos los indicadores climáticos han empeorado en 2024 al mismo tiempo que los eventos extremos golpean cada rincón del planeta, tal y como evidencia el nuevo informe sobre el estado del clima de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
El (preocupante) estado del clima global en 8 gráficos
Varias personas caminan entre el lodo acumulado en las calles a causa de las intensas lluvias caídas en Catarroja. Foto: EFE / MANUEL BRUQUE

Los eventos extremos que se suceden en nuestra misma calle o en la otra punta del mundo, cada vez más intensos y frecuentes, no son la única prueba del actual cambio climático inducido por las actividades humanas. En 2024, todos los principales indicadores del estado del clima global –como la temperatura, el deshielo de los polos o el calentamiento de los océanos– empeoran respecto al año anterior. Algunas consecuencias del cambio climático serán irreversibles durante cientos o miles de años. 

Este miércoles, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha presentado su informe anual sobre el estado del clima global. Los datos, centrados en 2024, muestran claramente los estragos de casi dos siglos de quema de combustibles fósiles. Mientras no se deje de expulsar a la atmósfera gases de efecto invernadero (como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso), el clima seguirá alterándose y los incendios forestales, las olas de calor, las inundaciones, la subida del nivel del mar y otros eventos extremos se volverán más destructivos. Todo ello genera enormes trastornos en las sociedades, las economías y la naturaleza.

A continuación, mostramos a través de ocho gráficos el estado actual del clima:

Temperatura global

La temperatura media global se mide combinando la temperatura del aire en tierra y la temperatura de la superficie del mar y para ello se usan las mediciones realizadas en estaciones meteorológicas terrestres y por barcos y boyas en el océano.

El 2024 fue el primer año completo en superar los 1,5 °C de calentamiento por encima de la era preindustrial. La temperatura media global de la superficie fue de 1,55 °C sobre el promedio de 1850-1900 (época preindustrial), lo que lo convierte en el año más caluroso en los 175 años de registros observacionales. Aun así, esto no significa que los objetivos de temperatura a largo plazo del Acuerdo de París sean inalcanzables, pero sí manda una señal clara de atención. A largo plazo (no un año concreto, sino varias décadas), el calentamiento global se estima entre 1,34 y 1,41 °C en comparación con el promedio de 1850-1900, según diversos métodos de análisis recogidos por la OMM. 

Para calcular el dato de 1,55 ºC, la OMM utilizó seis conjuntos de datos de seis organismos diferentes: Berkeley Earth, ERA5, GISTEMP, HadCRUT5, JRA-3Q y NOAAGlobalTemp v6.

Detrás del récord de temperatura de 2024 están principalmente los gases que generan los combustibles fósiles y la deforestación, a lo que se suma (con un papel menor) el episodio de El Niño, un fenómeno climático que calienta las aguas del Pacífico. Otros factores que han podido influir (aunque en una proporción mínima en comparación con fósiles) son los cambios en el ciclo solar, una erupción volcánica masiva y una reducción en los aerosoles enfriadores. Si analizamos la última década (2015-2024), encontramos que cada uno de los últimos diez años fueron individualmente los diez más cálidos registrados. 

Concentración de CO2

Los impulsores del aumento de la temperatura media global son los gases de efecto invernadero, que se acumulan en la atmósfera y atrapan el calor. Acorde al informe de la OMM, la concentración atmosférica de dióxido de carbono, así como de metano y de óxido nitroso, se encuentra en los niveles más altos de los últimos 800.000 años.

El dióxido de carbono (CO2) es el gas de efecto invernadero más importante y se mide en partes por millón (ppm). A este le siguen el metano (CH4) y el óxido nitroso (N2O), que se miden en partes por billón (ppb). En 2023 (último año para el que se dispone de cifras anuales mundiales consolidadas), los niveles de CO2 atmosférico fueron de 420,0 partes por millón (ppm), 2,3 ppm más que en 2022 y un 151% superior a los niveles preindustriales (en 1750). 420 ppm es el equivalente a 3.276 gigatoneladas de CO₂ en la atmósfera. De metano se registró 1.923 ppb (un 266% más respecto a los niveles preindustriales) y de óxido nitroso una media de 335 ppb (124% superior a los valores preindustriales).

Este mes de marzo, el Observatorio de Mauna Loa, en Hawái, ha registrado (en varias ocasiones) por primera vez una concentración superior a 430 ppm. Se considera que 350 ppm es un nivel ‘seguro’ para garantizar la estabilidad climática.

Calor oceánico

Uno de los grandes perjudicados por el aumento de la temperatura global es el océano, que absorbe alrededor del 25% de las emisiones anuales de CO2 antropogénico a la atmósfera. Asimismo, alrededor del 90% de la energía atrapada por los gases de efecto invernadero en el sistema terrestre se almacena en el océano.

En 2024, el contenido de calor oceánico (es decir, la energía absorbida y almacenada por los océanos hasta 2.000 metros de profundidad) alcanzó su nivel más alto en los 65 años de registros observacionales. Cada uno de los últimos ocho años ha establecido un nuevo récord. El ritmo de calentamiento de los océanos en las dos últimas décadas (2005-2024) es más del doble que en el periodo 1960-2005.

Esta presión en forma de calentamiento sobre los océanos se traduce en una degradación de los ecosistemas marinos, la pérdida de biodiversidad y la reducción del sumidero de carbono oceánico (los océanos hacen de esponja y absorben gran parte de los gases de efecto invernadero, pero están perdiendo eficacia). Además, un océano más caliente provoca un aumento de la intensidad y ocurrencia de las tormentas tropicales y contribuye al aumento del nivel del mar. Esto, como llevan años alertando los científicos, es irreversible en escalas de tiempo de centenarias a milenarias, ya que las proyecciones climáticas muestran que el calentamiento de los océanos continuará al menos durante el resto del siglo XXI, incluso en escenarios de bajas emisiones de carbono.

Acidificación del océano

Otra consecuencia sobre el océano es su acidificación. A medida que el pH del océano disminuye (es decir, aumenta su acidez) también disminuye su capacidad para absorber CO2 de la atmósfera.

Un mar cada vez más ácido tiene efectos directos sobre los hábitats, la biodiversidad y los ecosistemas, así como la producción alimentaria de la acuicultura, la pesca de moluscos se ha visto afectada y lugares tan únicos los arrecifes de coral.

Según las proyecciones, la acidificación de los océanos seguirá aumentando durante este siglo a un ritmo que dependerá de las emisiones futuras. Aun así, los cambios en el pH de las profundidades oceánicas son irreversibles en escalas de tiempo de centenarias a milenarias.

Subida del nivel del mar

El nivel medio global del mar se mide mediante satélites que utilizan altímetros de radar que registran el tiempo que tarda una señal de radar en alcanzar la superficie del mar y regresar al satélite. Asimismo, existen registros más extensos del nivel del mar (no tenidos en cuenta en el informe de la OMM) basados ​​en mediciones con mareógrafos realizadas a lo largo de las costas de todo el mundo desde finales del siglo XIX.

Los principales impulsores de la subida del nivel global del mar son el calentamiento de los océanos y el deshielo de las capas de hielo y los glaciares.

En 2024, el nivel medio global del mar fue el más alto desde el inicio del registro por satélite en 1993. En la última década (2015-2024), el aumento fue el doble que en la de 1993-2002, pasando de 2,1 mm a 4,7 mm al año. 

Se estima una subida del nivel del mar entre 1993 y 2024 de 3,4 mm por año, según la herramienta AVISO, del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia, mientras que la NASA estima un aumento de 3,3 mm por año. En cambio, la NOAA (también de Estados Unidos) calcula una subida del nivel del mar de 3,2 mm anual entre 1992 y 2024.

Un aumento de apenas unos pocos milímetros puede tener un gran impacto en las inundaciones y la erosión costeras, exponiendo a las poblaciones a un mayor riesgo de tormentas e inundaciones e intrusión de agua salada.

Balance de masas de los glaciares

Los glaciares se encuentran en todo el mundo, muchos de ellos en las altas cordilleras de Asia, Norteamérica y Suramérica. Se forman a partir de nieve que se compacta y se convierte en hielo, que fluye ladera abajo hacia altitudes más bajas y cálidas, donde se funde.

Una forma de medir su salud es a través del balance de masa glaciar, que es el resultado de la diferencia entre la ganancia y la pérdida de masa en un glaciar durante un período determinado. Si la acumulación es mayor a las pérdidas, el balance de masa es positivo (el glaciar crece), mientras que si las pérdidas son mayor que las ganancias, el balance es negativo (el glaciar se reduce). 

El balance de masa glaciar es un indicador clave en el estudio del cambio climático, ya que los glaciares responden de manera sensible a las variaciones de temperatura y precipitación.

Teniendo esto presente, el informe apunta a que el periodo 2022-2024 representa el balance de masa glaciar trienal más negativo jamás registrado. Y si cogemos los diez años con balance de masa más negativo desde 1950, encontramos que siete se han producido desde 2016. 

Perder glaciares es un duro golpe para la subsistencia de millones de personas y demás seres vivos, ya que proporcionan servicios ecosistémicos y agua dulce.

Extensión del hielo marino

Las concentraciones de hielo marino se estiman desde 1979 a partir de radiancias de microondas medidas desde satélites. Como explica la OMM, la extensión del hielo marino se calcula como la superficie de las cuadrículas oceánicas en las que la concentración de hielo marino supera el 15%. Aunque hay diferencias relativamente grandes en la extensión absoluta entre los conjuntos de datos, coinciden bien en los cambios interanuales y las tendencias.

La extensión mínima diaria del hielo marino en el Ártico en 2024 fue de 4,28 millones de km² el 11 de septiembre, la séptima extensión más baja de los 46 años de registros por satélite. Esta cifra fue 1,17 millones de km² inferior al promedio del período 1991-2020, casi el tamaño de Sudáfrica.

El 20 de febrero de 2024, el hielo marino antártico alcanzó una extensión diaria mínima de 1,99 millones de km², el segundo mínimo más bajo registrado en la era de los satélites. Este fue el tercer año consecutivo en que la extensión mínima cayó por debajo de los 2 millones de km².

Y, paralelamente, miles de eventos extremos mortales

Acorde a la OMM, los fenómenos meteorológicos extremos ocurridos durante 2024 provocaron el mayor número de nuevos desplazamientos anuales desde 2008 y destruyeron viviendas, infraestructuras críticas, bosques, tierras de cultivo y biodiversidad.

A mediados del año pasado, la combinación de varias perturbaciones, como el recrudecimiento de los conflictos, la sequía y los elevados precios internos de los alimentos, agravó las crisis alimentarias en 18 países.

Los ciclones tropicales fueron responsables de muchos de los fenómenos de mayor impacto de 2024. Entre ellos, el tifón Yagi en Vietnam, Filipinas y el sur de China.

En Estados Unidos, los huracanes Helene y Milton tocaron tierra en octubre en la costa oeste de Florida como huracanes de gran intensidad, con pérdidas económicas de decenas de miles de millones de dólares. Las excepcionales lluvias e inundaciones provocadas por Helene causaron más de 200 muertos, el mayor número de víctimas mortales en un huracán en el territorio continental de Estados Unidos desde el Katrina de 2005.

El ciclón tropical Chido causó víctimas y pérdidas económicas en la isla francesa de Mayotte, en el océano Índico, en Mozambique y en Malawi. Desplazó a unas 100.000 personas en Mozambique.

En España, la DANA de octubre de 2024 dejó más de 230 personas fallecidas en Valencia, Málaga y Albacete. Como han señalado varios estudios de atribución, el cambio climático hizo más intensas y probables estas precipitaciones extremas.

A medida que se suceden los fenómenos meteorológicos extremos, la Organización Meteorológica Mundial insiste en la importancia de la adaptación, que pasa por mejorar las predicciones y, concretamente, los sistemas de alerta temprana, que permiten a la gente saber que se avecinan eventos extremos y afrontarlos.

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  1. A estas alturas, es probable que haya visto la noticia de que un jurado de nueve personas en el condado de Morton, Dakota del Norte, ha fallado en contra de las entidades de Greenpeace en los Estados Unidos (Greenpeace Inc, Greenpeace Fund) y Greenpeace International, a pagar más de 660 millones de dólares en la demanda SLAPP presentada por Energy Transfer, el gigante de los oleoductos detrás del enormemente controvertido oleoducto Dakota Access.
    La red global de Greenpeace, al igual que muchos de ustedes, se enorgullece de actuar en solidaridad pacífica con los líderes indígenas del movimiento Standing Rock que se resistieron al oleoducto en 2016. La demanda de Energy Transfer intenta borrar el liderazgo indígena acusando a las entidades de Greenpeace de orquestar toda la resistencia. Desafortunadamente, el jurado en esta ronda de la batalla legal, estuvo de acuerdo.
    Pero la lucha está lejos de terminar. ¡No nos van a callar!
    El impacto de esta demanda va mucho más allá de Greenpeace. Al asignar la responsabilidad de todo lo que sucedió en todo el movimiento global a unas pocas organizaciones (que de hecho desempeñaron papeles muy secundarios), Energy Transfer ha intentado abrir las compuertas de tal manera que cualquiera que levante su voz en solidaridad esté potencialmente abierto a un ataque legal similar. En un momento en el mundo en el que la solidaridad mundial es más importante que nunca, debemos ver una reprimenda sostenida y contundente de toda la sociedad civil.
    Juntos, nos aseguraremos de que EL FUTURO NO SEA ESCRITO POR MATONES MULTIMILLONARIOS. Será escrito por todos nosotros actuando juntos para poner a las personas y al planeta por encima de las ganancias privadas.
    No vamos a dar marcha atrás. No seremos silenciados.
    Firma la Carta Abierta a Energy Transfer para mostrarles cómo es la solidaridad:
    https://www.greenpeace.org/international/act/i-am-with-greenpeace/?utm_campaign=et-slapp&utm_source=hs-emai

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