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El calor extremo continúa en la mayor parte del país en el inicio de la semana. La segunda ola de calor del verano arrancó este domingo con cerca de 80 estaciones de la red principal alcanzando o superando la barrera de los 40 ºC. Destacan los 43,5 °C medidos en Alburquerque (Badajoz), los 43,1 °C en Fuentes de Andalucía (Sevilla), los 41 °C en Ourense o los cerca de 38 ºC en Santiago de Compostela.
Este episodio de temperaturas altas se prolongará al menos hasta el jueves 9 de julio, según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). La presencia de una potente dorsal anticiclónica sobre la península, interactuando con diversas danas situadas al oeste, sumada a la altísima insolación y la escasa ventilación, ha inyectado sobre nuestro territorio una masa de aire extraordinariamente seca y cálida.
Para este lunes, el flujo de vientos provocará ascensos térmicos muy importantes en el Cantábrico oriental, extendiéndose al valle del Ebro y ambas mesetas, donde las máximas rondarán los 37-39 °C, pudiendo superar los 40 °C de forma local. El martes 7 será el día álgido en el tercio este: en los litorales y prelitorales de la Comunidad Valenciana se podrían registrar valores insólitos de hasta 42-44 °C.
Canarias tampoco escapa a este escenario adverso. Si bien el archipiélago no figura en el aviso especial de ola de calor emitido por la AEMET, también sufrirá hasta el jueves temperaturas muy altas, con máximas que rebasarán los 35 °C de forma generalizada y alcanzarán los 38 °C en amplias zonas, incluyendo cumbres y medianías de Gran Canaria, acompañadas de madrugadas tórridas que complicarán severamente el descanso.

Salud pública y desigualdad urbana
Este escenario de temperaturas extremas y persistentes supone un riesgo importantísimo para la salud, especialmente durante las horas centrales del día para personas vulnerables y para quienes realizan actividades al aire libre. El mapa de niveles de riesgo de Meteosalud del Ministerio de Sanidad muestra un país teñido de rojo, evidenciando el altísimo impacto fisiológico de estas condiciones.
El impacto de este domo de calor es, además, marcadamente desigual. Las altas temperaturascastigan con mayor severidad a los barrios vulnerables y de rentas bajas. La falta de refugios climáticos, la escasez de arbolado y el agresivo efecto «isla de calor» urbano convierten el asfalto en una trampa para quienes no disponen de climatización.
Ante esta nueva realidad, el Ministerio de Trabajo y Economía Social ha vuelto a recordar que las personas trabajadoras tienen derecho a reducir o modificar su jornada laboral cuando existan avisos meteorológicos naranjas o rojos, como los que actualmente tiñen el mapa de AEMET. Además, Trabajo recuerda la existencia de hasta cuatro días de permisos retribuidos en caso de imposibilidad total de acudir al puesto de trabajo debido a estas circunstancias extremas.

Riesgo extremo de incendios
A la crisis sanitaria y laboral se suma, inevitablemente, la amenaza medioambiental. AEMET alerta de que el nivel de peligro de incendios ha aumentado de forma generalizada a valores muy altos y extremos. El mapa de riesgo para este lunes deja prácticamente a toda la península y Baleares teñida de rojo. Las temperaturas récord y el déficit hídrico arrastrado desde el mes pasado crean el escenario ideal para los grandes incendios forestales. A esto se añade el peligro de formación de tormentas secas que, acompañadas de rayos y fuertes rachas de viento, multiplican drásticamente la probabilidad de ignición. Actualmente, España ya sufre varios fuegos, como el que afecta a Soneja (Castellón), donde cientos de efectivos trabajan para extinguirlo.
El ansiado respiro no comenzará a intuirse hasta el jueves 9 de julio, momento en el que se espera la entrada de una vaguada atlántica desde el oeste que traerá un importante cambio de masa de aire. Este fenómeno iniciará un descenso térmico en el cuadrante suroccidental, aunque las temperaturas seguirán siendo sofocantes en el tercio noreste y sureste, marcando el último día oficial de la ola de calor. De cara al viernes y al fin de semana, la bajada de los termómetros se generalizará, dejando un ambiente algo más llevadero en el oeste peninsular, aunque el calor intenso y el estrés hídrico se resistirán a dar tregua en la vertiente mediterránea y Baleares.

