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Bruselas tiene un problema de coherencia en su plato. Mientras la Unión Europea quiere hacer ver que lidera la transición ecológica y energética, uno de sus programas estrella de promoción agrícola, «Enjoy, it’s from Europe«, lleva años financiando campañas publicitarias que difunden desinformación ambiental para fomentar el consumo de carne y lácteos.
Esta es la principal conclusión de una nueva investigación realizada por Carro de Combate en colaboración con el medio británico DeSmog. El análisis de 622 campañas financiadas desde 2017 destapa una inversión de más de 1.500 millones de euros de fondos públicos, de los cuales una parte significativa se ha utilizado para hacer lavado verde de la ganadería industrial.
Millones para la carne, céntimos para la verdad climática
El programa, financiado un 80% por la Política Agrícola Común (PAC) –el otro 20% lo cubren grupos del sector–, tiene como objetivo oficial resaltar la calidad y seguridad de los productos europeos. Sin embargo, los datos son contundentes: casi un tercio de las campañas (187) promocionaron exclusivamente productos cárnicos y lácteos, recibiendo 384 millones de euros. Otras 104 campañas, con un valor superior a 232 millones de euros, promocionaron la carne y los lácteos junto con otros productos.
Lo alarmante no es solo la promoción del consumo, sino el mensaje. La investigación señala que 84 de estas campañas basaron su estrategia en la «sostenibilidad», utilizando afirmaciones engañosas que chocan frontalmente con la ciencia.
Un ejemplo flagrante citado en el informe es la campaña ‘Let’s talk about Pork’ (Hablemos sobre Cerdo), desplegada en España, Francia y Portugal. Financiada con dinero europeo, esta iniciativa llegó a calificar de “noticias falsas” los datos científicos sobre las emisiones de la ganadería. Gestionada por la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC), la campaña utilizó datos que excluían las emisiones derivadas de la producción de pienso —responsables de hasta el 60% de la huella de carbono del sector— para sostener que el impacto climático del cerdo es mínimo.
Actualmente, los sistemas alimentarios representan un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero, y la ganadería es responsable de entre el 12 % y el 20 % de los gases de efecto invernadero.
«Lácteos sostenibles»: entre el marketing y la realidad
El sector lácteo no se queda atrás. A pesar de que el 80% de la leche europea proviene de ganadería intensiva —asociada a la contaminación de nitratos y a la pérdida de biodiversidad—, múltiples campañas financiadas por la UE presentan a la industria como una guardiana de la naturaleza.
Organizaciones como InLac –que engloba a todo el sector lácteo español– recibieron millones para promover lácteos «respetuosos con la sostenibilidad», llegando a afirmar que su consumo «contribuye a preservar la biodiversidad». Estas aseveraciones ignoran informes de referencia, como el de la comisión científica global EAT-Lancet, que recomiendan reducir drásticamente el consumo de lácteos para mitigar la presión sobre los ecosistemas.
Una contradicción política
El hallazgo pone en jaque la credibilidad de la Comisión Europea. Mientras se intenta aprobar la Directiva sobre Alegaciones Verdes para prohibir el greenwashing corporativo, la propia institución lo financia. Actualmente, las negociaciones para sacar adelante esta normativa están estancadas desde junio, después de que la Comisión Europea advirtiera de que retiraría la propuesta debido al apoyo insuficiente de los Estados miembros.
«Esto supone una grave malversación del dinero de los contribuyentes y contribuye activamente a engañar a los consumidores», denuncia Delara Burkhardt, eurodiputada alemana, tras conocer los resultados de la investigación.
Especialistas como Olivier De Schutter, del Panel Internacional de Expertos en Alimentación (IPES-Food), advierten que el programa está perpetuando un modelo obsoleto: «La UE debería promover alimentos sostenibles y apoyar a las granjas familiares. En cambio, está promoviendo exportaciones de carne con afirmaciones engañosas, poniendo un nuevo obstáculo a la transición ecológica».
Un portavoz de la Agencia Ejecutiva Europea de Investigación (REA), el organismo responsable del programa, señaló a Desmog y a Carro de Combate que el programa “permite a los sectores o grupos de productores que invierten en la mejora de su huella ambiental informar a los consumidores sobre estas acciones con el objetivo general de aumentar su competitividad”. “Esto impulsa una mayor inversión en prácticas ambientales y, en general, sostenibles”, sostiene.
Con el presupuesto de 2026 a punto de anunciarse, la presión crece para que Bruselas revise a fondo un programa que parece estar alimentando el problema que Europa prometió resolver.
Puedes leer la investigación completa en español en la web de Carro de Combate o en inglés en la web de Desmog.




