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Las emisiones globales de dióxido de carbono procedentes de combustibles fósiles volverán a marcar un máximo histórico este año. Según la vigésima edición del Global Carbon Budget 2025, elaborado por el Global Carbon Project, se prevé un aumento del 1,1% en 2025 respecto a 2024, hasta alcanzar 38,1 gigatoneladas de CO₂.
A esto hay que sumarle las emisiones previstas por cambios de uso del suelo (como la deforestación), estimadas en 4,1 gigatoneladas. Sumando ambas fuentes (fósiles más uso del suelo), el total de emisiones de CO₂ de origen humano se sitúa ligeramente por debajo del nivel del año pasado: 42.200 millones de toneladas de CO₂ frente a las 42.400 de 2024, la cifra más alta jamás registrada.
De acuerdo a esto, la conclusión es clara, esperable y dura: el presupuesto de carbono restante para limitar el calentamiento global a 1,5 °C “está prácticamente agotado”. El presupuesto de carbono hace referencia a los años restantes antes de superar los 1,5 ºC de calentamiento global al ritmo actual de emisiones.
Con este nivel de emisiones, la concentración de CO₂ en la atmósfera alcanzará 425,7 partes por millón en 2025, un 52% más que en la era preindustrial. Se estima que un nivel ‘seguro’ está en torno a las 350 ppm, valor superado en la década de los 90. Así, de mantener el ritmo actual de emisiones, el presupuesto restante compatible con el límite de 1,5 °C (para 2024 se estima en 1,36 ºC) es de solo cuatro años, por lo que se agotará antes del final de esta década. Para 1,7 °C y 2 °C, los presupuestos son de 525 GtCO₂ (12 años) y 1.055 GtCO₂ (25 años), respectivamente. Así, cada 180 GtCO₂ adicionales que se expulsen a la atmósfera elevarían la temperatura media global en 0,1 °C.
El informe, elaborado por más de 130 científicos de más de 90 instituciones internacionales reunidos bajo la red Global Carbon Project, analiza cada año las emisiones antropogénicas coincidiendo con la cumbre del clima (las conocidas como COP). Actualmente, se está desarrollando en Belém (Brasil) la número 30.
“Con las emisiones de CO₂ aún en aumento, mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C ya no es plausible”, señala Pierre Friedlingstein, profesor en el Global Systems Institute de la Universidad de Exeter y autor principal del estudio. “El presupuesto restante, de 170 gigatoneladas, se agotará antes de 2030 al ritmo actual. El cambio climático ya está reduciendo la capacidad de los sumideros terrestres y oceánicos para absorber carbono: una señal clara del planeta de que debemos reducir las emisiones de forma drástica”.
Un planeta que absorbe menos CO₂
El informe, publicado en la revista científica Nature, analiza cómo el cambio climático está afectando a los sumideros naturales de carbono —los océanos y ecosistemas terrestres, que absorben parte del CO₂ que se expulsa a la armósfera—. En la última década, la tierra y los océanos absorbieron el 21% y el 29% de las emisiones humanas, respectivamente. Asimismo, según concluyen los especialistas, el 8% del aumento de la concentración atmosférica de CO₂ desde 1960 se debe al debilitamiento de estos sumideros por efecto del cambio climático.
En cuanto a la captura por métodos artificiales (es decir, las tecnologías de captura de carbono), los autores vuelven a insistir en que no son la solución, al menos de momento. Actualmente, los niveles de eliminación de dióxido de carbono por medios tecnológicos representan solo alrededor de una millonésima parte del CO2 emitido por los combustibles fósiles.
Estados Unidos y la UE retroceden
Todos las emisiones asociadas a los combustibles fósiles han aumentado respecto al año anterior: carbón, +0,8 %; petróleo, +1 %; y gas natural: +1,3 %. Por países, no obstante, la evolución es desigual. China, responsable de casi un tercio de las emisiones globales, verá crecer sus emisiones un 0,4% en 2025, un ritmo menor que en años anteriores gracias al fuerte desarrollo de las energías renovables. India (cuyas emisiones suponen el 8% global) aumentará un 1,4%, también por debajo de su tendencia reciente, debido –explica la investigación– a un monzón temprano que redujo la demanda de refrigeración y al crecimiento de la capacidad renovable. Japón (2,5%), cuyos datos se incluyen por primera vez, experimentará una caída del 2,2 %, en línea con su tendencia reciente.
En Estados Unidos (responsable del 13% de las emisiones globales) y la Unión Europea (6%), las emisiones subirán un 1,9 % y un 0,4%, respectivamente, tras varios años de descenso. En el caso del país americano, los autores lo achacan a que un invierno más frío y el aumento de las exportaciones de gas natural licuado (GNL) han provocado un mayor uso de carbón para generación eléctrica. En cuanto a la UE, si bien ha habido un descenso del carbón y la solar se ha expandido, la menor generación hidroeléctrica y eólica, junto a un febrero frío, aumentaron el consumo de gas. El resto del mundo aumentará un 1,1% sus emisiones.
«La trayectoria de las emisiones totales mundiales se ha mantenido prácticamente estable durante la última década, sin indicios de avances suficientes como para afirmar que se ha alcanzado el pico de emisiones«, señala a Climática la científica Corinne Le Quéré, también autora del estudio. En ese sentido, ve «difícil predecir cómo evolucionarán las emisiones globales en los próximos años», si bien considera que «ha habido avances» y que «35 países que están descarbonizando mientras hacen crecer su economía».
Los combustibles fósiles suben; la deforestación se reduce, pero poco
Por tipo de combustible, las emisiones aumentarán en todos los casos: carbón (+0,8%), petróleo (+1%) y gas fósil (+1,3%). Las emisiones de la aviación internacional crecerán un 6,8%, superando los niveles previos a la pandemia, mientras que las del transporte marítimo se mantendrá estable.
Las emisiones procedentes del cambio de uso del suelo —como la deforestación— se reducirán de las 4,2 gigatoneladas de CO₂ del año pasado a 4,1 gigatoneladas de CO₂. Aun así, la deforestación sigue siendo una fuente importante de carbono: durante el periodo 2015-2024, las emisiones por deforestación permanente rondaron los 4 gigatoneladas anuales, de las que solo la mitad se compensan con reforestación y regeneración natural. Solo Brasil, Indonesia y la República Democrática del Congo suman el 57% de las emisiones netas por cambio de uso del suelo. En cambio, los mayores niveles de absorción (reforestación) se registran en China, EE. UU. y la UE.
Asimismo, en regiones como el sudeste asiático o grandes zonas tropicales de Sudamérica, la combinación de cambio climático y deforestación ha convertido bosques antes considerados sumideros en fuentes netas de CO₂.
Este informe y la COP30 coinciden con el décimo aniversario del Acuerdo de París, el mayor pacto climático hasta la fecha. Al respecto, los científicos del Global Carbon Project subrayan que, pese a los avances, el progreso es insuficiente: “Está claro que los países deben redoblar sus esfuerzos”, afirma Glen Peters, investigador del centro CICERO en Noruega y autor del estudio. “Tenemos pruebas sólidas de que las tecnologías limpias reducen las emisiones y son rentables frente a las alternativas fósiles”, insiste.




