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En esta mesa redonda, organizada por Andalucía Viva, vamos tratar sobre los vertidos mineros tóxicos al río Guadalquivir, pero sobre todo se trata de anunciar y difundir la convocatoria de una gran manifestación en Sevilla el sábado 17 de octubre, que sale a las 12 de la mañana desde el Palacio de San Telmo. Entre los convocantes están los Ayuntamientos de Chipiona, Sanlúcar, Trebujena, Lebrija, Coria del Río y los Palacios y Villafranca, y las asociaciones Salvemos el Guadalquivir, Greenpeace, Ecologistas en acción, la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, COAG Andalucía, Andalucía Viva, Facua Andalucía y Marea Blanca de Andalucía.

Esta manifestación se convoca ante la grave amenaza que supone la autorización por parte de la Junta de Andalucía y del Gobierno central para verter 130.000 millones de litros de agua altamente contaminada con metales pesados en el Estuario del Guadalquivir procedente de dos minas: Los Frailes en Aznalcóllar y Las Cruces localizada en los municipios de Gerena, Salteras y Guillena.
Estos vertidos van a suponer diez veces más volumen que los vertidos que ha venido realizando Minas Las Cruces desde 2009, siendo importante tener en cuenta que lo ya vertido ha tenido considerables efectos ecotóxicos sobre la biota (organismos vivos) del entorno donde se han localizado, en La Algaba, área metropolitana de Sevilla. Así lo han mostrado los estudios científicos realizados por Jesús Castillo, catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla y otros profesores de universidades andaluzas.
Desde que hace dos años se convocó una rueda de prensa por muchos de los que hoy hacen el llamamiento a esta manifestación se viene pidiendo a las administraciones, de múltiples formas, una moratoria de los vertidos y la constitución de una comisión científica independiente que elabore una evaluación de los impactos socioambientales que tendrían estos vertidos.
Estas peticiones no han sido nunca atendidas por ninguna de las administraciones implicadas: Junta de Andalucía y Gobierno central. De modo que la manifestación del 17 de octubre sería la forma que nos queda colectivamente de mostrar nuestra oposición a los vertidos. Nuestro objetivo solo puede conseguirse a partir de una toma de conciencia colectiva y el fortalecimiento de los vínculos comunitarios, del tejido social y de los movimientos sociales con el protagonismo y la implicación de todas y todos.
¿Cuál es el marco en el que se desenvuelven estos vertidos mineros en Andalucía?
A partir de que en lo que va de siglo la extracción de materiales y energía se ha multiplicado por dos a escala mundial hay una fuerte ofensiva del extractivismo minero. Lo que está detrás de esta escalada de la extracción de minerales es por un lado la financiarización de la economía –las minas pasan a ser consideradas activos de inversión, activos financieros– y, por otro, los requerimientos de un simulacro de “transición energética” y la digitalización, que en realidad son dos nuevas fronteras para el negocio y la acumulación de capital. Las dos cuestiones, digitalización y “transición energética” (un “viaje a ninguna parte” del que se habla mientras el consumo de petróleo no deja de crecer), se nos presentan como imprescindibles, aunque conviene recordar que casi todo lo que no nos conviene suele coincidir con lo que, desde “las alturas”, quienes obedecen al poder nos presentan como algo imprescindible. Como resultado tenemos un importante avance de una actividad extractiva, la minería, que históricamente ha venido siendo uno de los instrumentos esenciales de la dominación y el colonialismo de los pueblos sometidos del Sur.
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