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El Foro Social Más Allá del Crecimiento vuelve con nuevas sesiones para generar un espacio de diálogo y confluencias que permitan construir democráticamente las bases de un «nuevo modelo ecosocial que cuestione el fracasado capitalismo verde y confronte el fascismo proponiendo alternativas más allá del crecimiento».
Tras el éxito de la conferencia que llenó la Sala Ernest Lluch del Congreso en septiembre de 2025 y reunió a cerca de mil participantes online, los 94 colectivos adheridos a la declaración alcanzada entonces organizan ahora la primera sesión del foro los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid.
Según explica la organización, durante el encuentro se avanzará en debates estratégicos, se compartirán diagnósticos y se trazarán las líneas de acción para una transición ecosocial justa desde el protagonismo popular. A su vez, las jornadas servirán para establecer redes entre colectivos y reforzar espacios de reflexión transversal que avancen en el desarrollo de la agenda más allá del crecimiento con medidas propositivas.
«Este proyecto social y político, articulado desde la sociedad civil, es independiente de los partidos. Trabaja con su propia agenda y programa de acción para una transición ecosocial que, poniendo la vida en el centro, supere el modelo económico capitalista basado en el crecimiento perpetuo, que genera injusticia social y degradación ecológica», añade el foro en una nota.
Contra el lavado verde y las falsas soluciones
El Foro Social surge como continuación de la ‘Conferencia Más Allá del Crecimiento: por una economía orientada al bienestar de las personas y del planeta’. Desde entonces, el grupo motor formado por una decena de organizaciones ha conseguido sumar más de 90 adhesiones colectivas al foro y a la declaración conjunta. En ese documento, los colectivos denuncian el lavado verde y las falsas soluciones: «En el contexto global y europeo actual, bajo el disfraz de la ‘sostenibilidad’ y el ‘crecimiento verde’, se esconde la voluntad de perpetuar lo insostenible. Se apuesta por una transición energética miope que no plantea un cambio real en los patrones de producción y consumo y se basa exclusivamente en cambios tecnológicos», afirma la declaración.
El texto insiste en cómo el dogma del crecimiento económico permite seguir acumulando riqueza y poder en pocas manos a costa de la vida:
«Y con ello –prosigue– se perpetúan guerras, expolios y genocidios como el de Palestina. El crecimiento económico se ha hecho más difícil en esta última década a medida que se constata que los recursos energéticos disponibles son de menor calidad, los minerales son más escasos y los ecosistemas están más degradados. La carrera por crecer hace que se incrementen todavía más los gastos militares, se precaricen y desmantelen servicios públicos, se refuercen estructuras y violencias patriarcales, se acaparen y destruyan ecosistemas esenciales para la vida, se nieguen derechos básicos como el derecho a la vivienda, el derecho a una alimentación sana o el derecho a migrar, se reprima el derecho a la protesta, se criminalice la disidencia y se ignore la soberanía de los territorios y las comunidades para decidir sobre su presente y futuro, siendo muchos convertidos en zonas de sacrificio dentro y fuera del Estado español».
La declaración recoge una serie de medidas que van desde la imposición de topes a los precios de los alquileres de hasta la puesta en marcha de una renta básica universal, incondicional, individual y suficiente que garantice la seguridad económica de todas las personas. Desde la incorporación de cláusulas sociales y ambientales en las contrataciones públicas para dar prioridad a los modelos empresariales de la Economía Social y Solidaria hasta el impulso activo de una fiscalidad justa y verde a nivel estatal, europeo e internacional, con medidas como una agenda tributaria de la riqueza y las rentas del capital, en particular a los “súper ricos” y grandes patrimonios y hacer que las grandes corporaciones extractivistas paguen por sus daños al medio ambiente y a las sociedades.




