10 iniciativas que buscan comunicar sobre clima de otra forma

La Oficina Española de Cambio Climático (OECC) publica un informe sobre comunicación del cambio climático y elige a 'Climática' y otras nueve iniciativas (AEMET, Another Way Film Festival, Bla Bla LAB, Comunidad #PorElClima, Ecoinsomnes, El Tiempo de RTVE, Esfera Climática, Observadores del Mar y Sonda Internacional) como buenos ejemplos a analizar.
10 iniciativas que buscan comunicar sobre clima de otra forma
Foto: ilustración de la portada del informe.

La forma en que se narra la crisis climática en España está experimentando un cambio de paradigma profundo. Un reciente informe coordinado por la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) y elaborado por La mar de gente Comunicación, analiza diez iniciativas que lideran un giro estratégico para movilizar a una ciudadanía que ya percibe el calentamiento global como una realidad cotidiana. El estudio revela que, aunque el dato científico es el pilar, la comunicación actual necesita vestirse de sentimientos e imágenes para ser efectiva.

El análisis se centra en diez experiencias que cubren desde el servicio público estatal hasta la experimentación ciudadana: la AEMET, Another Way Film Festival, Bla Bla LAB, Comunidad #PorElClima, Ecoinsomnes, El Tiempo de RTVE, Esfera Climática, Observadores del Mar, Sonda Internacional y Climática. Estas iniciativas representan –en palabras de los autores– un mapeo de las mejores prácticas y los retos estructurales de la divulgación ambiental en el país.

Uno de los diagnósticos más claros es que los fenómenos extremos han servido como catalizadores de la conciencia climática. Sin embargo, el tratamiento informativo suele estancarse en la urgencia inmediata. Frente a esto, las iniciativas coinciden en la necesidad de cambiar el relato. Se busca abandonar las imágenes apocalípticas –la chimenea humeante o el oso polar mencionados por RTVE– para proponer «futuros irresistibles», como defiende Another Way Film Festival.

Este cambio se apoya en el poder visual de Sonda Internacional, que utiliza el periodismo de profundidad y la imagen de alta calidad para poner rostro humano a las cifras científicas. Por su parte, el equipo de El Tiempo de RTVE actúa como mediador de confianza, traduciendo la complejidad técnica en una pedagogía cotidiana basada en la repetición y la cercanía.

Innovación estratégica y movilización

La movilización social ya no se entiende como un mensaje único para todos. Bla Bla LAB lidera esta vanguardia mediante el análisis de Las 8 Españas, un estudio que segmenta a la audiencia por valores en lugar de por ideología para reducir la polarización. En la vertiente práctica, la Comunidad #PorElClima se enfoca en la acción sectorial (hostelería, salud, pymes), demostrando que la descarbonización es posible y beneficiosa.

Para combatir el «agobio climático«, proyectos como el pódcast Ecoinsomnes ofrecen un espacio de autenticidad y transparencia emocional, rechazando el optimismo ingenuo en favor de una movilización basada en valores compartidos. Esta búsqueda de nuevas voces se complementa con Esfera Climática, una red que potencia la presencia de expertas científicas en los medios para reducir la brecha de género y aportar pluralidad al debate público.

Ciencia ciudadana y el rigor del dato

La lucha contra la desinformación tiene en la ciencia su mejor escudo. La AEMET, además de su labor de vigilancia, combate activamente los bulos en redes sociales y ofrece su portal OpenData para garantizar el acceso libre a información veraz. En paralelo, Observadores del Mar involucra a miles de personas en la recogida de datos sobre biodiversidad marina, democratizando el conocimiento científico y vinculándolo directamente con la conservación del Mediterráneo.

Pese a estos avances, el informe señala una barrera crítica: la falta de recursos humanos y económicos. Esta precariedad dificulta especialmente el acceso a las generaciones más jóvenes (18-24 años), quienes consumen información casi exclusivamente en redes como TikTok, donde muchas de estas iniciativas aún no han logrado establecerse por falta de medios.

En conclusión, la comunicación climática en España vira hacia el sentimiento de comunidad. La hoja de ruta futura exige –concluye el informe– superar el trabajo individual para sumar esfuerzos en alianzas que multipliquen el impacto de un mensaje basado en la ciencia, pero entregado con rigor visual y empatía humana.

Climática

Fundado en 2019 al calor de las movilizaciones juveniles, Climática nació como un medio especializado en crisis climática y biodiversidad con una doble vocación: informar –a través de esta web y del Magazine anual  en papel– y formar –siendo La Uni Climática el proyecto más destacado–. 

Aunque en sus inicios nos centrábamos en un perfil de público más técnico y especializado, hemos evolucionado hacia una vocación generalista. Nuestra narrativa evita el enfoque catastrofista, apostando por abordar soluciones y reivindicando que es imposible comunicar el cambio climático sin hablar simultáneamente de la pérdida de biodiversidad.

La independencia económica es un elemento fundamental de nuestra identidad, pues aspiramos a sostenernos exclusivamente a través de las suscripciones de la comunidad. Esta coherencia con nuestros principios nos ha llevado a tomar decisiones drásticas, como abandonar redes sociales mayoritarias (Facebook, Instagram, X y Telegram) por desacuerdo con sus políticas, priorizando la creación de vínculos directos con nuestra audiencia a través de canales como Mastodon, Bluesky o su newsletter semanal.

Si te gusta este artículo, apóyanos con una donación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Siguiente artículo

Artículos relacionados

Redes sociales, tecnología y comunicación climática

Hace unos días se presentaba el libro 'Ética de la comunicación ambiental y del cambio climático' (Tecnos), coordinado por Maite Mercado y Gemma Teso. Este artículo hace referencia a uno de los capítulos, centrado en la paradoja de que estar informados e informar (o desinformar) sobre las causas y consecuencias del cambio climático también requiere extraer materiales en zonas de conflicto y aumentar las emisiones.