25 nuevas macrogranjas en Aragón: el plan de la controvertida empresa italiana Pini

Las instalaciones estarían dedicadas a la producción de lechones y contarían con capacidad para 2.620 cerdas cada una. 24 de ellas están en zona de protección de aves, según denuncia la plataforma Stop Ganadería Industrial.
25 nuevas macrogranjas en Aragón: el plan de la controvertida empresa italiana Pini
Macrogranja de cerdos en una imagen de archivo. Foto: Environmental Protection Agency

España es la granja de Europa, y cada vez más. Se estima que existen más de 7.000 explotaciones ganaderas de gran tamaño, concentradas, sobre todo, en comunidades autónomas como Aragón, Cataluña, Castilla y León, Extremadura y Castilla-La Mancha. Estas instalaciones albergan una proporción significativa del ganado porcino de la Unión Europea: aproximadamente el 21% del censo total.

Estas cifras podrían aumentar aún más. Según denuncia la plataforma Stop Ganadería Industrial, la empresa italiana Pini, a través de la filial Litera Meat SLU, está tramitando un proyecto de 25 macrogranjas que se ubicarían en Teruel y Zaragoza, y se dedicarían a la producción de lechones. De ellas, 24 se encuentran dentro de zona de protección de aves, e incluso dos están directamente en zona ZEPA (zona de especial protección para las aves). Una también se planea instalar en el área del río Regallo y a 47 metros de dominio Público Hidráulico. En concreto, las macrogranjas estarán ubicadas en siete municipios de Teruel (Albalate del Arzobispo, Alcañiz, Alloza, Andorra, Calanda, Castelnou e Híjar) y dos de Zaragoza (Almochuel y Sástago). Actualmente, se están tramitando dos proyectos del total de los 25, en Valmuel, pedanía de Alcañiz, a kilómetro y medio del núcleo urbano.

El proyecto es ambicioso: cada macrogranja tendría una capacidad para 2.620 cerdas con sus lechones hasta 20 kilos, 540 reposición y 6 verracos. Es decir: individualmente, cada instalación contaría con el equivalente a 7.200 cerdos de cebo (el máximo permitido), lo que equivaldría a 180.000 de estos animales en total. Eso supondría aumentar de golpe un 2% las cabezas de ganado de todo Aragón. 

Se da la circunstancia de que Pini arrastra un historial de escándalos en otros países. Piero Pini, uno de los dueños de la empresa junto a su hermano Paolo, fue detenido en Polonia en 2016, acusado de una supuesta estafa articulada, según la justicia polaca, a través de una empresa similar a la filial con la que ahora pretende operar en Aragón. Tras el matadero de Kutno, en el centro del país, se ocultaba una red de treinta empresas dedicadas a actividades presuntamente delictivas que generaban grandes cantidades de facturas falsas. En total, se defraudaron unos 23 millones de euros a la hacienda polaca.

El impacto medioambiental

Desde Stop Ganadería Industrial denuncian el impacto ambiental que tendrían estas instalaciones, y hablan de cifras “mareantes”. Según sus cálculos, se consumirían 797.561.500 metros cúbicos de agua, el equivalente a 16.000 personas en una comarca que solo cuenta con 15.807 habitantes. Dicho de otra manera: los cerdos consumirán más recursos que las personas. Se generarían 434.610 metros cúbicos de purines, medio hectómetro cúbico, equivalente a 175 piscinas olímpicas. 

Capítulo aparte merecen las emisiones contaminantes y las de gases de efecto invernadero. Las macrogranjas serían responsables de 1.293 toneladas de nitrógeno; 412.149 kilos al año de metano (que cuenta con un poder de calentamiento 28 veces superior al dióxido de carbono); 7.775 kg/año de óxido nitroso (con un poder de calentamiento 310 veces mayor que el CO2), y 585.895 kg/año de amoníaco, causante de malos olores y enfermedades respiratorias.

La plataforma se enteró de los planes de Pini de una manera “muy precipitada”, tal y como cuenta en conversación con Climática uno de sus portavoces, Antonio Jorge San Vicente. “Recibimos un correo de un vecino de Alcañiz el pasado 9 de abril alertándonos sobre lo que estaba sucediendo allí. Nos pusimos en marcha, nos descargamos los proyectos y vimos que había muy poco margen de acción: uno vencía el 15 de abril y el otro el 16. Había que actuar rápido”.  

Más allá de la evidente ubicación de ambos proyectos en la ZEPA, los activistas se dieron cuenta de algo con lo que no contaban. “Uno de los documentos incluía un estudio de impacto ambiental conjunto, en el que vemos que no se trata solo de estas dos granjas que suman el equivalente a 14.400 cerdos de cebo, sino que son parte de un total de 25 proyectos que se planean instalar en la misma zona, tras los que está una empresa tan controvertida como Litera Meat, del grupo Pini, la misma que llevó a Aragón, de manos del Gobierno de Lambán, el matadero más grande de Europa, el de Binéfar”.

Desde Climática hemos contactado con Litera Meat y el Gobierno de Aragón, y al momento de publicar no hemos recibido respuesta.

«Sin escrúpulos«

Para Stop Ganadería Industrial, no hay duda de que este grupo “carece de cualquier tipo de escrúpulo a la hora de llevar a cabo sus planes”. Eso sí: no es nada nuevo. “Conocemos otros grupos empresariales aquí en España que operan de manera similar”, apunta San Vicente. “Pero en este caso, se trata de un grupo reincidente”. 

“Podemos estar asistiendo a una nueva fase en la evolución de esta industria”, sostiene el portavoz de Stop Ganadería Industrial. “Es la primera vez que una gran empresa lanza de golpe 25 proyectos de estas características, que además vienen de la mano de tres plantas de biogás proyectadas a futuro para solucionar el problema, del que son conscientes, de los purines. No deja de ser un lavado de cara, porque las plantas de biogás no solucionan algunos de los problemas de contaminación que generan, como reconoce la propia patronal del porcino en Catalunya, donde tienen el mismo problema”. 

En opinión de San Vicente, “este puede ser el primero de otros muchos proyectos similares. Más aún, teniendo en cuenta que el sector del porcino va a sufrir un empuje adicional muy importante con los aranceles de Estados Unidos a China, que van a suponer que China fije su mirada importadora en España y se incremente su demanda de porcino, que ya era elevada”. 

“Se sabe que este modelo genera unos problemas medioambientales terribles, pero se apuesta por una huida hacia adelante y por seguir incentivando un sector que es uno de los más insostenibles que existen”, denuncia San Vicente. “En ese sentido, los intereses de las cárnicas están totalmente alineados con los de la administración aragonesa, y no se va a poner ninguna pega a que el sector siga creciendo”. 

Para la defensa del modelo se utiliza el argumento del impacto en el empleo, que para Stop Ganadería Industrial es falaz. “La excusa de que hay mucho empleo vinculado a esta industria no es un argumento válido, porque también hay mucho empleo en los combustibles fósiles y vemos la necesidad de abandonarlas y caminar en la dirección de crear alternativas para la gente que está viviendo actualmente de ella”.  

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