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A Ana no le da la cuenta: o se arriesga a la persecución política y a perder su trabajo, o se queda en su casa esperando que en cinco años su comunidad ya no tenga agua. «No hay opciones: es luchar, pagar el costo, pero intentar detener ese futuro», cuenta desde Uspallata, en Mendoza, donde la megaminería amenaza hace más de 20 años.
Ana pertenece a la Asamblea por el Valle de Uspallata, que hace más de dos meses sostiene un acampe permanente en defensa del agua. Los cortes de ruta antes eran su principal herramienta de visibilización, pero hoy están fuertemente vigiladas por Gendarmería.
La escena en Uspallata parece local, pero el problema es estructural. Argentina tiene casi 17.000 glaciares que alimentan 36 cuencas hídricas a lo largo de más de un millón de kilómetros cuadrados. Son reservas estratégicas de agua dulce en un país donde una de cada cinco personas depende, directa o indirectamente, de esos sistemas.
Esos mismos territorios concentran también algunos de los recursos más codiciados de la transición energética global: cobre, litio y tierras raras. La reforma de la Ley de Glaciares que impulsa el Gobierno de Javier Milei (aprobada ya en el Senado y que intentarán tratar en Diputados este miércoles 8 de abril) busca flexibilizar la protección de glaciares y ambientes periglaciares para habilitar actividades económicas hoy restringidas. El argumento oficial es «destrabar inversiones», pero lo que está en juego es la seguridad hídrica presente y futura.
Sancionada en 2010 tras años de movilización social, la actual Ley de Glaciares argentina fue pionera a nivel mundial: estableció que los glaciares y el ambiente periglacial son bienes públicos estratégicos esenciales, y prohibió actividades que puedan afectarlos, como la minería. Por eso, la reforma que propone Milei es estructural: elimina la protección automática y deja en manos de las provincias los criterios de conservación. «Es una ley que viola la Constitución, el principio de no regresión ambiental y destruye el sistema de presupuestos mínimos de protección”, cuenta a Climática Enrique Viale, abogado ambientalista y presidente de la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas. Y advierte que, de aprobarse, al menos seis megaproyectos mineros avanzarán sobre áreas hoy protegidas. «Los van a destruir y eso es irreversible. A diferencia de otros retrocesos, en esto no hay vuelta atrás».

El valor invisible del hielo
Los glaciares abastecen de agua a más de 2.000 millones de personas en todo el mundo y almacenan alrededor del 70% del agua dulce del planeta. Después de la Antártida, la Patagonia es la región que mayores campos de hielo contiene. También la que experimenta la pérdida más severa: según una investigación publicada en la revista científica Nature Communications, en las últimas ocho décadas perdió más del 25% de su volumen. Las proyecciones indican que los glaciares patagónicos podrían desaparecer en unos 250 años.
Pero los glaciares no son solo grandes masas de hielo. Son parte de la criosfera, un sistema que incluye nieve, suelos congelados y rocas que regulan el ciclo del agua. El ambiente periglacial (uno de los puntos más disputados de la reforma) es clave para sostener ríos, humedales y ecosistemas. En regiones cordilleranas, puede aportar hasta el 50% del agua en momentos de estrés hídrico.
Transición energética o saqueo hídrico
La reforma de la Ley de Glaciares se inscribe en una agenda de desregulación ambiental impulsada por el Gobierno de Milei desde su asunción en 2023 que incluye la degradación del Ministerio de Ambiente, el impulso al programa RIGI (que exime de impuestos a empresas extranjeras) y acuerdos sobre minerales críticos.
«Es el mismo mensaje de todas las ultraderechas: destruir la normativa ambiental y dejar al mercado actuar», sostiene Enrique Viale. Y amplía: «Esta modificación está coredactada con los abogados de las grandes mineras transnacionales, como Barrick Gold y BHP. Incluso tienen legisladores, como la senadora Flavia Royón que es consultora y proveedora de servicios mineros y a la vez es legisladora dentro del propio Congreso de la Nación».
Uno de los argumentos del lobby minero es la creciente demanda global de minerales críticos para la transición energética. Pero este modelo plantea una paradoja: la transición hacia energías limpias podría aumentar la presión sobre ecosistemas frágiles y reservas de agua. ¿Existen alternativas? Según la Organización Latinoamericana de Energía, el 20% del cobre refinado en la región ya proviene del reciclaje, un proceso que consume hasta un 80% menos de energía que la extracción. Las proyecciones indican que fortalecer estas políticas podría reducir la necesidad de nuevos proyectos extractivos.
«En Uspallata el plan es acorralarnos. Se viene orquestando desde hace años: desfinanciamiento estatal, trabas a los emprendimientos locales y casi nulo incentivo a la cultura, la educación o el turismo. Es como estar entre la espada y la pared», dice Ana.
Aunque la mayoría de los vecinos está «a favor del agua», muchos son empleados estatales y no pueden manifestarse. El relato de la transición energética choca con la precariedad económica de las comunidades. «Nosotros les respondemos que es mentira. Si no, ¿por qué Catamarca y San Juan (provincias con fuerte explotación minera) no son lugares prósperos, sino todo lo contrario?».

«El costo es alto, pero del otro lado está la muerte«
El costo de la defensa del agua es personal y colectivo. Pero, sobre todo, alto. «Todo afecta: las amenazas, el miedo, el cansancio. El costo es muchísimo, pero del otro lado hay una muerte asegurada», sentencia Ana.
La reforma de la Ley de Glaciares condensa una tensión central de este siglo: cómo responder a la crisis climática sin sacrificar los bienes comunes que sostienen la vida. En América Latina, donde se concentran algunas de las últimas reservas de agua y biodiversidad, la respuesta se inclina hacia la expansión extractivista, incluso cuando las promesas de progreso y desarrollo no se cumplen.
En Uspallata, mientras tanto, la discusión sigue siendo cuánto tiempo queda antes de que el agua deje de bajar de la cordillera.


¿Como Argentina ha podido votar a un loco e ignorante como Milei?
A mí me resulta extraño porque lxs argentinos que yo he conocido a lo largo de mi vida han sido gente progresista y culta. También es verdad que ellos me han reconocido que en Argentina hay mucha ignorancia.
Pues fíjate tú la ignorancia que habrá en EEUU de América, país que nos venden como cuna de la democracia y de la cultura.
Pero no tengo que mirar a Argentina, ni a EEUU, ni a otros países, el ser humano somos propensos a no ver la viga en el propio ojo.
Europa, la que se fundó como la Europa social, la Europa de los Pueblos, ahora es la Europa sirvienta de la razón de la fuerza; del poder sionista mundial, de las fuerzas satánicas, de destrucción y de muerte. En realidad estamos en el mismo bando, en el de Trump y Milei.
Y los pueblos parecen anestesiados. Todo lo que está pasando es muy raro.
Nuestro dinero se destina a subvencionar a la OTAN y a la guerra de Ucrania; un país, Ucrania, que se buscó, con la ayuda de Occidente, el problema que tiene ahora por no respetar los acuerdos que tenía establecidos con Rusia y por masacrar a los ruso-parlantes de Ucrania. Más de 14.000 personas fueron masacradas desde el golpe de estado del maidan en 2014 hasta la intervención rusa en 2022.
Europa, cuya presidenta, la nazisioista, corrupta e inútil von der Leyen a la que nadie votó, fue elegida a dedo por el poder sionista mundial, además de imponer una censura y manipulación dictatoriales, está recortando en derechos sociales, humanos, ambientales, para invertir y encaminarnos a las guerras del capital. Guerras que subvencionamos el Pueblo con nuestra sangre y con el dinero destinado al bienestar social.
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Aquí, además de los glaciares que se están derritiendo mientras se sigue especulando y destruyendo la alta montaña, es la calidad del agua que está en peligro.
«Las entidades han advertido de que los cambios anunciados por la Comisión Europea ponen en riesgo ríos, acuíferos, humedales y salud pública».
271 entidades alertan en el Congreso de que la reforma de la Directiva Marco del Agua debilitará la protección del agua y los ecosistemas acuáticos.
El 20 de abril se ha celebrado en la Sala Clara Campoamor del Congreso de los Diputados, la jornada “Agua en riesgo: la reforma de la Directiva Marco del Agua”. El encuentro ha reunido a representantes del ámbito jurídico, técnico y social para analizar las implicaciones de la reforma propuesta y presentar públicamente el manifiesto impulsado por entidades de la sociedad civil.
El manifiesto, firmado por 271 entidades y 302 personas del ámbito científico, académico o con trayectoria en la gestión del agua, advierte de que la reforma prevista permitiría acelerar y simplificar autorizaciones ambientales, especialmente para nuevos proyectos industriales y mineros, rebajando exigencias de control, evaluación y transparencia. Según las organizaciones firmantes, esta flexibilización incrementaría el riesgo de contaminación, deterioro ecológico y afección a la salud de la ciudadanía y a actividades económicas que dependen de agua en buen estado, como la agricultura o determinados usos industriales.
La Directiva Marco del Agua es una de las piezas centrales de la legislación ambiental europea porque obliga a los Estados miembros a proteger, mejorar y evitar el deterioro de las masas de agua. Debilitarla no supone una mejora regulatoria, sino un paso atrás que compromete la resiliencia hídrica de Europa en plena crisis climática. “La Directiva Marco del Agua no es un obstáculo: es una garantía para la salud pública, la protección de la naturaleza y la seguridad a largo plazo de nuestras actividades económicas. Europa no necesita debilitar esta norma, sino aplicarla mejor y con más ambición”, según afirman las entidades…
https://www.ecologistasenaccion.org/367828/271-entidades-alertan-en-el-congreso-de-que-la-reforma-de-la-directiva-marco-del-agua-debilitara-la-proteccion-del-
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