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La industria peletera española vuelve a situarse en el centro de la polémica tras una reciente investigación llevada a cabo por la organización Animal Respect and Defence of the Environment (ARDE), que denuncia malas condiciones en una granja de cría de visones americanos ubicada en el municipio coruñés de Abegondo. Las imágenes, facilitadas a Climática, fueron tomadas entre los días 20 y 24 de noviembre de 2025 y el 20 y 21 de abril de 2026. En ellas se observa una explotación marcada por la suciedad extrema y la acumulación de heces bajo jaulas corroídas por el óxido.
Las imágenes cedidas por ARDE documentan ejemplares con graves heridas en los ojos, las orejas y la cara, crías de escasas horas de vida que yacen muertas dentro de los habitáculos y cadáveres de animales adultos en avanzado estado de descomposición que no han sido retirados durante días.
El impacto de un confinamiento de este tipo puede provocar comportamientos de automutilación como los registrados por la asociación. Muchos de los visones que aparecen en las grabaciones de ARDE han perdido parcial o totalmente la cola, y presentan heridas sangrantes y huesos visibles como consecuencia de la caudofagia (mordedura y canibalismo de las colas entre ellos) y el estrés extremo.
Siguiendo la trazabilidad de los suministros, la explotación bajo sospecha converge de forma directa en el tejido empresarial de A.V.R. Un albarán fechado el 13 de abril de 2026 encontrado por la asociación durante la grabación de las imágenes evidencia que se despachó un cargamento de 450 kilos de alimento para visones a nombre de este cliente. La dirección asociada a dicho pedido se sitúa a pocos kilómetros del recinto ganadero denunciado. Al cotejar esta información con la administración autonómica, el buscador de registro de explotaciones de la Xunta de Galicia confirma que este mismo titular mantiene operativa una instalación ganadera.

El vértice legal de las operaciones denunciadas por ARDE se articula a través de ANTONIO VIGO PIEL SL, una compañía centrada en el sector peletero. La sede de esta firma se encuentra domiciliada en unas dependencias de asesoría situadas en A Coruña. El cruce de facturaciones y datos registrales apuntan a que esta mercantil es la entidad matriz que opera la granja denunciada por la organización. Desde Climática hemos intentado contactar con su administrador único a través de un número de teléfono que figura en el recibí pero no ha sido posible obtener respuesta.
Denuncia ante la Fiscalía
Un informe pericial veterinario encargado por la organización y elaborado por Alba Nieto Palau, del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, ratifica la gravedad de las lesiones grabadas por ARDE, señalando que son compatibles con agresiones entre individuos y procesos infecciosos severos. La experta advierte del deterioro estructural visible y la corrosión avanzada en unas jaulas metálicas de dimensiones reducidas. Este nivel de abandono dificulta el mantenimiento de unas condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, lo que favorece la aparición de lesiones traumáticas.
El análisis clínico –que se ha hecho sin inspección directa de la explotación ni exploración clínica individual de los animales, como resalta la veterinaria en su escrito– evidencia un cuadro de estrés crónico y frustración conductual manifestado a través de la automutilación, con visones que presentan pérdida parcial o total de pelo, lesiones ulcerativas y necrosis distal en las colas. Al tratarse de una especie semiacuática que requiere una elevada complejidad ambiental, un confinamiento extremo coarta las conductas naturalesde los visones e incrementa su sufrimiento de forma sistemática.
La perito veterinaria concluye que la coexistencia de heridas en distintos estadios evolutivos demuestra que no se trata de incidentes aislados, sino de una situación de maltrato mantenida en el tiempo, indicativa de un grave compromiso del bienestar animal. Estos hechos, apuntan desde ARDE, podrían suponer un posible incumplimiento de la Ley 32/2007 y del Real Decreto 348/2000, normativas que exigen mantener a los animales libres de sufrimiento evitable y garantizarles una atención veterinaria adecuada.

La organización animalista ARDE ha interpuesto una denuncia ante la Fiscalía Provincial de A Coruña. En su escrito, visto por este medio, argumentan que la desatención prolongada y la falta de tratamiento veterinario constituyen un delito de maltrato por omisión, condenando a los animales a vivir en condiciones inhumanas. Por ello, solicitan al Ministerio Fiscal que identifique tanto a los responsables jurídicos de la empresa como al personal técnico y veterinario encargado, y exigen la realización de una inspección oficial in situ para verificar los hechos y depurar las posibles responsabilidades penales.
Paradójicamente, el 100% de las granjas adscritas a AGAVI España —asociación que aglutina a más del 95% de la producción nacional de visón— ostenta la certificación de bienestar animal Welfur, según indican en su web. Para verificar si la explotación en cuestión dispone del certificado, este medio ha contactado por correo electrónico a Welfur, sin obtener respuesta al momento de publicar este artículo.
La Asociación Española de Granjas de Visón (AGAVI), una vez publicado el artículo, ha remitido a este medio un comunicado donde aseguran que no tenían «ningún tipo de conocimiento previo» sobre la situación de esta instalación. En su escrito, la patronal peletera anuncia que iniciará una investigación propia «para esclarecer la veracidad de las denuncias y tomar las medidas oportunas», al tiempo que estarán pendientes de las inspecciones que realicen las autoridades de Sanidad Animal. Asimismo, la asociación defiende su actividad argumentando que todas sus granjas están inscritas en el registro oficial (REGA), superan los controles pertinentes y juegan «un papel fundamental en la dinamización de las zonas rurales». Aun así, no aclaran si la granja denunciada cuenta con el certificado de bienestar animal.
Además de la crueldad que se muestra en los vídeos grabados por ARDE, la organización denuncia que las condiciones documentadas pueden suponer un importante riesgo para la salud pública. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) considera los sistemas de producción peletera como entornos de alto riesgo zoonótico, dada la elevada densidad de animales y la susceptibilidad del visón a los virus respiratorios.
La investigación de ARDE muestra a gatos domésticos y aves silvestres transitando libremente por el interior de las naves, lo que podría suponer una quiebra crítica de las medidas de bioseguridad. Este factor resulta especialmente alarmante si se tiene en cuenta que entre los años 2020 y 2021 se registraron dos brotes de SARS-CoV-2 en el municipio de la granja denunciada y que Galicia ya documentó en 2022 un brote de influenza aviar altamente patógena en otra instalación peletera, evidenciando el riesgo de transmisión viral entre mamíferos.
Por otro lado, la granja peletera ha sido acusada por entidades ecologistas de operar ilegalmente. La explotación, explican desde ARDE, habría sido autorizada por la Xunta de Galicia en septiembre de 2016. Según ha denunciado anteriormente la organización ecologista ADEGA, este permiso se otorgó seis meses después de que la sentencia 637/2016 del Tribunal Supremo declarase parcialmente nulo el Real Decreto 630/2013, prohibiendo en la práctica la apertura de nuevas instalaciones o la ampliación de granjas de visón americano por tratarse de una especie exótica invasora.
El rechazo hacia esta industria es cada vez más palpable tanto a nivel social como político. Un estudio de la Fundación BBVA publicado en 2025 señala que el 90% de la ciudadanía considera inaceptable la cría de animales para confeccionar abrigos de piel, un sentir que ha llevado a 18 países de la Unión Europea a prohibir estas granjas. Mientras potencias productoras como Polonia han vetado la creación de nuevas explotaciones, y el propio Consejo General de Colegios Veterinarios de España ha pedido el fin de esta actividad, las más de 20 granjas que perduran en el Estado español siguen exportando anualmente 300.000 pieles.
Aunque el Gobierno fijó en 2022 un plan para programar el cierre de estas instalaciones hasta 2030, ARDE denuncia la inacción institucional. Su portavoz, Julia Elizalde, ha exigido el cierre inmediato de todas las granjas peleteras argumentando que ningún animal debería pasar toda su vida encerrado en una jaula para acabar siendo un abrigo.
Tras la publicación de este artículo, la Consellería de Medio Rural ha explicado a Climática que “la Xunta realizará una inspección inmediata de la explotación para supervisar el estado de sus instalaciones”, sin especificar cuándo. “En función de los resultados de esa inspección, se adoptarán las medidas que correspondan, que en el caso de que exista incumplimiento, podrían incluir la incoación del oportuno expediente sancionador, con las sanciones que correspondan”, añaden.
Asimismo, lamentan que “este tipo de denuncias no se trasladen inmediatamente a los servicios veterinarios oficiales para que estos puedan actuar con la máxima celeridad y eficacia posibles”, e insisten en que “la Consellería do Medio Rural no tuvo constancia formal de ninguna denuncia por este tema, que ahora conoce a través de los medios de comunicación”, y confirman que no les constaba ninguna inspección en el pasado.
Este artículo fue actualizado el martes 26 de mayo a las 18:54 para incluir las declaraciones de la Consellería do Medio Rural y AGAVI.


Durante semanas, el equipo de investigación de AnimaNaturalis entró en granjas industriales de cría y engorde de pollos broiler en España. Lo que documentamos —con cámaras, con datos, con los ojos muy abiertos y el estómago revuelto— es lo que hoy hacemos público.
No estamos hablando de casos extremos. No estamos hablando de granjas negligentes ni de excepciones al sistema. Estamos hablando del sistema funcionando exactamente como está diseñado para funcionar.
En España se sacrificaron más de 810 millones de pollos el año pasado. Ochocientos diez millones. Es un número tan grande que el cerebro no sabe muy bien qué hacer con él. Así que te pido que, por un momento, dejes de pensar en cifras y pienses en un animal. Un animal que nació, creció y murió en 42 días. Que nunca vio la luz del sol. Que vivió en una nave saturada de excrementos. Su cuerpo creció tan rápido que sus propias patas no podían sostenerlo.
Ese animal no es una excepción. Es la norma. Es el 80% de toda la producción avícola de este país.
Las imágenes que hemos publicado hoy muestran lo que encontramos. Te invito a verlas, aunque sé que no es fácil. Y te pido que, si sientes lo mismo que yo sentí cuando estuve allí, hagas algo muy concreto: firma la campaña en Granjas.org y exige que la industria adopte estándares reales de bienestar animal.
Con gratitud y con rabia,
Aïda Gascón Bosch
Directora de AnimaNaturalis en España
https://www.granjas.org/es