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El café es mucho más que una bebida. Es el motor de arranque diario para millones de personas. Se estima que cada día se consumen más de 2.000 millones de tazas en todo el planeta. Sin embargo, este hábito global se enfrenta a una amenaza creciente que podría afectar tanto a la cantidad como a la calidad y el precio de nuestro café matutino: el calor extremo impulsado por el cambio climático.
Un nuevo análisis de la organización científica Climate Central revela que el calentamiento global está aumentando drásticamente la frecuencia de temperaturas dañinas para el cultivo del café en las principales regiones productoras del mundo.
57 días extra de calor dañino para el café
El estudio, que ha analizado las temperaturas registradas entre 2021 y 2025, se centra en el umbral de los 30 °C. Cuando las temperaturas superan esta cifra, las plantas de café sufren estrés térmico, lo que puede reducir el rendimiento de la cosecha, empeorar la calidad del grano y hacer que los arbustos sean más vulnerables a enfermedades.
Los resultados son contundentes: el cambio climático está «subiendo la temperatura» en los lugares de donde proviene la inmensa mayoría de nuestro café. Los cinco principales países productores —Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia—, que juntos abastecen el 75% del café mundial, experimentaron de media 57 días adicionales de calor perjudicial al año debido al cambio climático. Es decir, casi dos meses de temperaturas extremas que no habrían ocurrido sin las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero.
El caso de Brasil, el mayor productor del mundo, es especialmente preocupante: el país sufrió una media de 70 días extra de calor dañino al año por culpa del calentamiento global. Su principal estado cafetero, Minas Gerais, registró 67 de estos días adicionales.
Un impacto generalizado en el «cinturón del café»

El informe no se limita a los grandes gigantes. Climate Central analizó 25 países que representan el 97% de la producción mundial. La conclusión es que todos ellos sufrieron más calor perjudicial debido al cambio climático en el último lustro.
En promedio, estos 25 países experimentaron 47 días adicionales de calor extremo al año. Algunos de los aumentos más dramáticos se vieron en países más pequeños pero vitales para el mercado:
- El Salvador: 99 días adicionales de calor extremo.
- Nicaragua: 77 días adicionales.
- Tailandia: 75 días adicionales.
La investigadora Kristina Dahl, vicepresidenta de ciencia de Climate Central, advierte sobre las consecuencias: «El cambio climático viene a por nuestro café. Casi todos los principales países productores experimentan ahora más días de calor extremo […]. Con el tiempo, estos impactos pueden extenderse desde las granjas hasta los consumidores, afectando directamente a la calidad y el coste de su café diario».
La variedad Arábica, la más amenazada
El problema se agrava si consideramos el tipo de café que bebemos. La variedad Arábica, que constituye entre el 60% y el 70% del suministro mundial y es apreciada por su calidad, es particularmente sensible al calor. Incluso temperaturas más frescas, en el rango de 25-30 °C, ya se consideran subóptimas para su crecimiento. Dado que el estudio utilizó el umbral conservador de 30 °C, el impacto real sobre la producción de Arábica podría ser aún mayor.
Y el calor no es el único enemigo. los cambios en los patrones de lluvia también estresan a las plantas, y el aumento de temperaturas facilita la propagación de plagas y enfermedades.
Los pequeños agricultores, en primera línea
Detrás de las estadísticas hay millones de personas. Alrededor del 80% de los productores de café son pequeños agricultores (cultivan menos de 5 hectáreas de tierra) que a menudo dependen de este único cultivo para su sustento. A pesar de producir el 60% del suministro mundial, estos agricultores apenas reciben financiación para adaptarse a la nueva realidad climática (solo el 0,36% de la necesaria en 2021).
«Los caficultores de Etiopía ya están notando el impacto del calor extremo. El café Arábica etíope es particularmente sensible a la luz solar directa. Sin suficiente sombra, los cafetos producen menos granos y se vuelven más vulnerables a las enfermedades”, explica Dejene Dadi, gerente general de la Unión de Cooperativas de Agricultores de Café de Oromia.
Akshay Dashrath, caficultor en la India, confirma esta realidad sobre el terreno: «Nuestros sensores muestran períodos de calor más largos, noches más cálidas y una pérdida más rápida de humedad del suelo».
Según el Banco Mundial, los precios de los granos de café Arábica y Robusta casi se han duplicado entre 2023 y 2025, alcanzando su máximo en febrero del año pasado. El precio medio de los granos de café Arábica (cultivados principalmente en Brasil, Colombia y Etiopía) ha aumentado de 4,54 $/kg en 2023 a 8,47 $/kg en 2025, mientras que el precio medio de los granos de café Robusta (cultivados principalmente en Vietnam, Brasil e Indonesia) ha subido de 2,63 $/kg en 2023 a 4,86 $/kg en 2025.
En el caso del consumidor europeo, el impacto en el bolsillo no es inmediato, pero sí duradero. Según datos de la FAO, las tensiones en el mercado internacional tardan aproximadamente 19 meses en reflejarse en el precio final de venta. Se estima que por cada 1% que se encarece el grano en origen, el precio minorista aumenta un 0,24%. Además, este encarecimiento no es pasajero: la subida de precios persiste en el mercado durante al menos cuatro años.
El futuro del cultivo
Para sobrevivir, el cultivo del café debe adaptarse. Las estrategias incluyen plantar árboles más altos que den sombra a los cafetales —una práctica que reduce la temperatura y protege la biodiversidad— y mejorar la salud del suelo.
Sin embargo, el cambio climático también amenaza con reducir la tierra apta para el cultivo hasta en un 50% para 2050. Esto podría forzar a los cultivos a «migrar» hacia elevaciones más altas en busca de frescor, lo que conlleva un riesgo de deforestación al ocupar nuevas tierras. Como señala Dashrath, «adaptarse a través de una mejor salud del suelo y una agricultura resiliente al clima ya no es una elección», sino una necesidad para que el mundo pueda seguir disfrutando de su café.




