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En el nuevo Magazine de Climática, dedicado a las soluciones, incluimos este reportaje de Guillem Pujol sobre un modelo de alimentación que triunfa en Catalunya. ¡Hazte con TU EJEMPLAR en papel y sé parte de la solución!
Catalunya ha consolidado una «revolución silenciosa» al transformar los comedores escolares en laboratorios de sostenibilidad y salud. Lo que comenzó en 2006 como el Programa de Revisión de Menús Escolares (PReME) de la Agencia de Salud Pública, ha evolucionado de una simple guía nutricional a una política pública referente que educa a más de 400.000 alumnos diariamente.
El éxito del modelo radica en integrar la salud humana con la del planeta, como cuenta Guillem Pujol en el reportaje que publica en el Magazine 2025 de Climática, una revista en papel de 100 páginas con reportajes, entrevistas y análisis en torno a las soluciones climáticas.
Mediante el asesoramiento a escuelas, se ha logrado aumentar el consumo de legumbres, priorizar productos locales y de temporada, y reducir drásticamente la carne roja y los ultraprocesados. Estos cambios han permitido disminuir hasta un 55% la huella de carbono de los menús escolares, demostrando que la alimentación es una herramienta climática práctica y eficaz.
El impacto de esta iniciativa ha trascendido fronteras regionales, y ha servido de base para el Real Decreto 315/2025 aprobado en abril de este año por el Gobierno de España. Esta normativa estatal replica los criterios catalanes para garantizar menús sostenibles en todo el país. En definitiva, el modelo catalán demuestra que el comedor escolar es un aula clave donde se fomenta la autonomía, se combate la obesidad y se cultiva una conciencia cívica esencial para el futuro climático.

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Un PFAS persistente y tóxico para la reproducción contamina los alimentos de cereal, según un estudio europeo.
El ácido trifluoroacético, un tóxico para la reproducción muy persistente, contamina más del 80% de los alimentos de cereal analizados por PAN Europe y Ecologistas en Acción.
En España, el TFA contamina el pan y una conocida marca de galletas.
Las concentraciones detectadas son elevadas, unas 100 veces superiores a las del agua del grifo, lo que demuestra que la dieta es una vía importante de exposición humana.
Un estudio de la Red de Acción contra los Plaguicidas y Ecologistas en Acción analiza la contaminación por ácido trifluoroacético (TFA), un PFAS tóxico para la reproducción y muy persistente, en 65 alimentos de cereal de consumo cotidiano, como galletas y pan, de 16 países europeos.
El ácido trifluoroacético, TFA por sus siglas en inglés, es un producto de degradación de los pesticidas PFAS y de los gases fluorados. Es extremadamente persistente, móvil y tóxico para la reproducción. Los estudios de la industria también lo relacionan con efectos adversos en la tiroides, el hígado, las funciones inmunitarias y la reducción de la calidad del esperma. Soluble en agua, el TFA se acumula en el agua y el suelo, de donde es absorbido por las plantas. Los estudios indican que el trigo puede ser especialmente eficaz a la hora de acumularlo, lo que podría explicar su elevada contaminación de productos como el pan, la pasta y las galletas.
Este es el primer estudio de alimentos cereales a nivel de la UE y complementa estudios anteriores que mostraban los altos niveles de TFA en los vinos europeos y la contaminación generalizada del agua del grifo…
Por un reglamento europeo de reproducción vegetal que salvaguarde la agrobiodiversidad
Ecologistas en Acción se suma a las 200 organizaciones que advierten de la urgencia para que el Consejo revise la posición relativa a los materiales de reproducción vegetal para preservar la agrobiodiversidad en Europa.
La actual propuesta que se está negociando no proporciona el espacio jurídico necesario para que agricultores/as, obtentores/as e iniciativas del ámbito de las semillas sigan preservando y desarrollando la diversidad de cultivos y variedades.
Las organizaciones firmantes recuerdan que esta agrodiversidad —que ha disminuido de manera drástica en las últimas décadas— es la base de una agricultura resiliente.
Magdalena Prieler, portavoz de ARCHE NOAH, ha declarado: “Si el Consejo no corrige el rumbo antes de finalizar su posición, Europa socavará los derechos de aquellas personas y colectivos que mantienen viva la agrobiodiversidad. Estamos a pocos días de una decisión que podría salvaguardar dichos derechos así como la diversidad de semillas, o restringirlos irreversiblemente. Los Estados miembros deben elegir con prudencia”.
Las organizaciones firmantes recuerdan que la diversidad de cultivos y variedades es la base de una agricultura resiliente. Una mayor diversidad genética permite a las plantas adaptarse a plagas, enfermedades y condiciones climáticas rápidamente cambiantes, y promueve la producción sostenible de alimentos. Sin embargo, la agrobiodiversidad ha disminuido drásticamente durante décadas.
La pequeña producción, las redes de conservación y los sistemas de intercambio entre agricultoras y agricultores son esenciales para mantener y renovar esa diversidad. Sin embargo, el actual proyecto de materiales de reproducción vegetal amenaza con endurecer el marco regulatorio en torno a estas actividades no comerciales que mejoran la diversidad, en lugar de protegerlas.
Alessandra Turco, portavoz de la Coordinadora Europea Vía Campesina, ha explicado: “La selección, la gestión dinámica de material de reproducción vegetal en la granja y los intercambios entre agricultores/as son esenciales para adaptar las plantas a las condiciones locales de cultivo y constituyen la piedra angular de la agroecología. Estas prácticas no son comerciales, sino que deben reconocerse como derechos colectivos del sector fuera del ámbito de aplicación del Reglamento sobre materiales de reproducción vegetal, como ya ocurre en varios países de la UE”…