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Esta entrevista se publicó originalmente en SINC.
Desde abril de 2025, la caza del lobo está permitida en España al norte del río Duero por una disposición incluida en la Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario.
Una de las mayores expertas en su salud genética es Isabel Salado, bióloga de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), un centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) con sede en Sevilla. Allí realizó su tesis doctoral sobre los cambios temporales en la diversidad genética de las poblaciones del lobo gris.
Ahora, continúa su etapa posdoctoral investigando la evolución y diversidad de este depredador, un elemento clave en los equilibrios de los ecosistemas de toda Europa.
¿Qué importancia tiene el lobo para los ecosistemas?
Dentro de los ecosistemas, tiene muchas funciones; entre ellas, destaca su papel como depredador apical, es decir, un gran carnívoro que está en lo alto de la cadena trófica. Si se elimina el lobo, tiene un efecto cascada, puede afectar a otras especies del ecosistema y todo se desestabiliza.
Además, reduce la transmisión de enfermedades en la población de ungulados silvestres (ciervos, corzos o jabalíes, entre otros), es decir, donde hemos eliminado a los lobos tenemos el riesgo de fomentar una mayor densidad de ungulados y, por tanto, de generar un mayor reservorio de virus como el de la peste porcina africana. Por nuestro propio interés, los ecosistemas deben estar lo más equilibrados posibles.
Según la diversidad genética, ¿cuál es el estado de conservación del lobo en la península ibérica?
El estado de conservación es desfavorable, entre otros motivos, porque el lobo ibérico ha perdido diversidad genética en los últimos 50 años, según nuestros últimos estudios. Además, la población está fragmentada a nivel genético y hemos encontrado niveles variables de endogamia dentro de la población. Hay zonas, como al sur del Duero, en las que se están reproduciendo entre sí individuos que están emparentados, probablemente porque no están llegando individuos de otras manadas.
Todavía no tenemos evidencias de lo que se conoce como depresión por endogamia, las consecuencias negativas en la descendencia debido a la reproducción entre ejemplares emparentados durante varias generaciones. Sin embargo, aunque no lo sabemos, esto no significa que no pueda estar ocurriendo en la península ibérica, tal y como hemos observado en otras poblaciones: por ejemplo, en Escandinavia, se han documentado malformaciones óseas y problemas de reproducción.
¿Tiene sentido la división entre norte y sur del río Duero a nivel genético?
Es una división totalmente arbitraria y, en mi opinión, ni siquiera tiene sentido su gestión a nivel de país porque, por ejemplo, hay manadas compartidas entre Portugal y España; eso hace que tengan un nivel de protección diferente según el país en el que se encuentren.
En conclusión, el nivel de protección debería ser el mismo para toda la población ibérica. Además, el río Duero no es una gran barrera de dispersión, pues tenemos evidencias de lobos cruzando ríos.
A todo ello se suma una amenaza invisible porque, aunque una población recolonice una zona, no significa que esté a salvo en términos genéticos, sino que su recuperación genética puede tardar décadas, incluso cientos de años.
¿Cómo influye la caza del lobo al norte del Duero en la conservación de la especie?
Es justo lo no recomendable, ya que lo ideal para mejorar su estado de conservación sería fomentar la conectividad, porque la población ibérica está aislada de otros núcleos europeos. El mecanismo más rápido para aumentar la diversidad genética es mejorar la conexión con otras poblaciones a través de individuos potencialmente dispersantes, que suelen ser jóvenes, de entre uno o dos años.
Sin embargo, estos individuos son también los que tienen una mayor probabilidad de mortalidad por causas humanas (atropellos, furtivismo o caza recreativa) al moverse de una zona a otra, por lo que probablemente estemos perdiendo a esos ejemplares que podrían conectar con otras poblaciones, reducir esa fragmentación y contribuir a recolonizar otras zonas.
¿Qué medidas facilitarían la dispersión y conectividad de la población ibérica?
Lo primordial es dejar de eliminar ejemplares, así como identificar y proteger los posibles corredores ecológicos que permitan a los lobos recolonizar zonas en las que ya se encontraba en otras épocas.
Además, ayudaría acabar con una gestión tan fragmentada, pues tenemos diferentes gestiones según la comunidad autónoma, e incluso según cada provincia. Yendo un poco más allá, sería positivo un mayor nivel de coordinación entre los diferentes países debido a que, en muchas ocasiones, la escala a la que se mueven las poblaciones de grandes carnívoros es continental.
¿Cuánto tarda el lobo en colonizar nuevas zonas?
Depende. La especie en sí tiene una capacidad de dispersión muy elevada, pero es verdad que en la península ibérica le está costando mucho. Pero también tenemos ejemplos en sentido contrario, como en Alemania, donde hace 20 años no había ninguna manada de lobos y ahora hay en torno a unos 200 grupos.
Es decir, se trata de una especie con una gran capacidad de recolonización, porque puede recorrer largas distancias; aunque todavía no sabemos por qué no está sucediendo en nuestro territorio. Es cierto que las infraestructuras tienen un impacto, pero creo que puede estar más relacionado con el tipo de gestión que estamos haciendo de la especie y, quizás, con alguna característica genética que todavía tengamos que explorar.
¿Puede haber sobrepoblación del lobo?
No, porque el lobo y otros grandes depredadores dependen de las presas que tengan en esas zonas. Además, la especie funciona por grupos o manadas que tienen una única pareja reproductora, es decir, dentro de cada grupo no se reproducen todos los ejemplares, sino dos individuos. Al ser territoriales, donde hay un grupo de lobos no puede haber dos.
En Norteamérica hay enfrentamientos entre lobos, en los que algunos mueren, pero en zonas más humanizadas como Europa, la mayor parte de la mortalidad se debe a las personas. Ni en condiciones naturales podemos tener una sobrepoblación de grandes carnívoros por su territorialidad y niveles de regulación de la reproducción.
¿Qué medidas evitarían la eliminación de ejemplares relacionada con la ganadería?
En primer lugar, no estoy de acuerdo con la idea de que el lobo mate por matar; cazar les supone un riesgo, por lo que depredan principalmente para alimentarse y para alimentar a las crías.
Por otro lado, sin duda, el ganado doméstico es mucho más vulnerable, ya que para el lobo no es lo mismo depredar un jabalí que una oveja. Sin embargo, podemos tomar medidas preventivas para reducir daños al ganado, como la presencia de vallado, perros y pastores, que han mostrado ser las más eficaces.
En resumen, aunque el ganado doméstico es más vulnerable que los ungulados, que se protegen con cuernas o colmillos, nosotros podemos tomar medidas para que el nivel de protección entre animales domésticos y silvestres sea parecido.
¿Qué efectos positivos tendría la recuperación del lobo para la población local?
El lobo mantiene controladas tanto a las poblaciones de ungulados, y las enfermedades asociadas a estos, como a las de mesodepredadores (carnívoros u omnívoros de tamaños medio situados en un nivel intermedio de la cadena trófica), como los zorros.
¿Cuál es el futuro del lobo en España y en Europa?
Tenemos el desagradable honor de tener en España una de las pocas poblaciones que se ha extinguido en las últimas décadas. Mientras que en el resto de Europa las poblaciones de lobos estaban expandiéndose o recuperándose, en la península ibérica se ha mantenido estables en el noroeste, pero en el sur se ha extinguido la población de Sierra Morena. Este fracaso para la conservación plantea una pregunta: ¿Qué tipo de gestión estamos haciendo en comparación con otras especies?
La situación es muy complicada. A nivel de investigación, seguimos documentando el estado de conservación y el estado genético de las diferentes poblaciones; pero es verdad que se está polarizando la opinión sobre el lobo y se están cambiando los procesos de gestión por motivos que no se fundamentan en evidencias científicas





PERROS DE CAZA. (Hay perros, igual que personas, que nacen con estrella y otros estrellados).
El sector cinegético en España mueve más de 6 mil millones de euros al año. Tienen federaciones con presupuestos millonarios, asesores jurídicos en nómina, y acceso directo a los despachos donde se escriben las leyes…. especialmente en el Ministerio de Agricultura.
Cuando más de 20.000 personas enviaron alegaciones contra el Real Decreto de «núcleos zoológicos tradicionales», no solo le dimos voz a los perros de caza a través de esta consulta pública. Demostramos algo que les aterra: somos más.
El problema es que «ser más» no basta si ellos tienen equipos permanentes trabajando en paralelo mientras nosotros celebramos victorias aisladas. Tenemos los números, la pasión y la razón está de nuestra parte… pero en el mundo real, lamentablemente eso no basta.
Porque mientras tú y yo celebramos esas 20.000 alegaciones, ellos estaban:
Redactando propuestas para debilitar la Ley de Protección Animal.
Negociando con comunidades autónomas regulaciones que anulan la ley estatal.
Presionando en el Ministerio para crear excepciones «tradicionales» que excluyan a los perros de caza.
Es como celebrar que ganaste una batalla mientras pierdes la guerra.
Hemos destinado recursos que AnimaNaturalis técnicamente no tiene para construir nuestra propia capacidad permanente de presión legislativa.
Esto significa contar con un equipo jurídico siguiendo CADA comisión del Congreso donde se discute protección animal, presionar constantemente, vigilar, presentar alegaciones, negociar enmiendas, buscar aliados en los pasillos del Congreso y exponer constantemente lo que el sector cinegético se esfuerza por mantener oculto.
Estamos en ese momento en la historia en que podemos mejorar el futuro de miles de perros que son explotados en la caza, o cruzarnos de brazos mientras se decide que ellos merecen menos que los perros con quienes compartimos nuestros hogares… que son meras herramientas de trabajo y parte de su macabro hobby.
Nuestras investigaciones han funcionado muy bien en el pasado. Porque un político puede ignorar un informe técnico, pero no puede ignorar a un perro esquelético atado a la rueda de un camión. Hemos puesto a los perros de caza en la agenda pública y política… y por esa misma razón, el lobby de los cazadores ha actuado con mayor fuerza.
2026 no es un año cualquiera. Es el año donde se define si la Ley de Protección Animal tiene implementación real o si creamos un sistema de dos categorías: perros que merecen protección y perros que son meros recursos para ser explotados sin más
Para enfrentar este desafío, nos hemos gastado dinero que aún no tenemos.
Lo sé. Suena irresponsable. Pero las oportunidades legislativas no esperan a que tengamos presupuesto aprobado. O estás en la sala cuando se vota la enmienda, o llegas tarde.
Así que aposté por lo que me dictaba el corazón.
Aposté a que de todas las personas indignadas por el maltrato a los perros de caza, al menos 200 entenderían que la indignación sin recursos es solo ruido.
Aposté a que 200 personas estarían dispuestas a aportar 10€/mes para construir el lobby más poderoso que existe: el de la ética y la evidencia.
Garantizas que hay un abogado analizando cada documento legislativo en tiempo real.
Financias investigaciones que ningún político puede ignorar.
Aseguras respuesta inmediata cuando intenten otra jugada legislativa.
Aida Gascón, Anima Naturalis.