Un estudio advierte sobre la vulnerabilidad de estos ecosistemas clave. La agricultura intensiva y los factores climáticos, principales causantes de la pérdida de unos hábitats imprescindibles para la biodiversidad.
Un estudio de Ecologistas en Acción señala que el 11% de las aguas superficiales (y el 37% de las subterráneas) están contaminadas por nitratos. Calculan que 214.851 personas consumieron agua en mal estado en 2022.
La crisis climática y la explotación del agua han provocado una sequía que hace que la cuenca alta del río Tajo haya perdido la mitad de sus recursos hídricos. El fotoperiodista Gianni Esposito realiza un recorrido por el trasvase del Tajo-Segura para visibilizar la necesidad de un cambio de la producción agrícola ante la insostenibilidad de un modelo intensivo que absorbe el 80% del agua en España.
Aumentar la producción de agua desalada o una mayor explotación de los acuíferos son algunas de las medidas que se adoptan para hacer frente a la escasez de agua. Especialistas inciden en la necesidad de reducir la demanda de agua, que copa principalmente la agricultura intensiva, y respetar los caudales mínimos de los ríos.
La intensificación agraria es la máxima responsable del declive del 25% de aves en Europa, según un estudio publicado en la revista PNAS. Los expertos advierten de los efectos perjudiciales de fertilizantes y pesticidas y reclaman una mayor regulación.
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