Los JJOO de 2028 podrían dejar un legado de aire más limpio, transporte público más ecológico y mejores paradas de autobús; sin embargo, la lenta planificación y la falta de fondos han frustrado los planes más ambiciosos, mientras que viajar en coche sigue siendo cómodo y abundan las percepciones negativas sobre el transporte público.
A dos años de su celebración, los patrocinadores corporativos con los que cuentan los organizadores temen enfadar al presidente estadounidense al defender causas ecologistas. Los JJOO deben reducir su impacto climático y dejar un legado positivo y sostenible, pero los preparativos se desarrollan en un entorno donde la ambición se rechaza en lugar de celebrarse.
Primer artículo de una serie de cuatro centrada en cómo la ciudad estadounidense utiliza el torneo como banco de pruebas frente al calor extremo y la movilidad de cara a los Juegos Olímpicos de 2028.
La ambientóloga y doctora en Ecología Terrestre, formada en la Universitat Autònoma de Barcelona, vive desde hace año y medio en California, donde estudia las diferencias entre el régimen de fuegos de la actualidad y del pasado.
El proyecto europeo ClimaMeter concluye que las altas temperaturas, la escasa humedad y los fuertes vientos que han alimentado los incendios se han visto potenciados por el cambio climático y que la variabilidad natural del clima ha jugado un papel menor.
Miles de mascotas, algunas gravemente heridas, esperan en los albergues de emergencia a que sus dueños puedan regresar a sus casas. Estos refugios están recibiendo muchas donaciones particulares de dinero y material para tratar a los animales.
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