Su autor, Michael Crichton, publicó otro ‘best seller’ que, tergiversando la evidencia científica, impulsó el escepticismo climático: ‘Estado de miedo’.
El grupo de especialistas y sus informes son lo mejor con lo que cuenta la ciencia del clima, pero son muchos los problemas que deben abordar: autores dudosos, ausencia de paridad y falta de diversidad.
Ya prácticamente nadie cuestiona el cambio climático. El peligro ahora –y desde hace tiempo– son quienes retrasan u obstaculizan medidas efectivas contra el calentamiento global: desde empresas a gobiernos. Son retardistas, y los une, según explican varios analistas, el negocio.
"Los negacionista existen, sin duda, pero no representan ni mucho menos todas las posturas en oposición", escribe Núria Almiron, quien considera "mucho más ajustado y útil hablar de 'obstruccionismo' para arrojar luz sobre el verdadero problema".
Un estudio señala a la plataforma de Mark Zuckerberg como responsable de la difusión masiva de bulos climáticos. Lejos de disminuir, la desinformación compartida y multiplicada por esta red social crece día a día.
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