Ambos países llevan desde marzo soportando temperaturas de hasta 50 ºC. Cerca de un centenar de personas han muerto y el suministro mundial de trigo se ha visto afectado.
A lo largo de la semana se superarán los 35 ºC e incluso se llegará a 40 ºC en varios puntos de la península. Este tipo de episodios son y serán cada vez más habituales y dañinos por el cambio climático.
En Grecia y Turquía se han declarado más de 300 focos en las últimas horas. El viento está multiplicando el efecto destructor de este fenómeno extremo, que especialistas no dudan en asociar con el cambio climático.
Un análisis rápido de atribución realizado por 27 especialistas del clima concluye que la ola de calor que afectó a Norteamérica habría sido "virtualmente imposible" sin la influencia del cambio climático.
El oeste de Canadá (y parte de Estados Unidos) está viviendo una ola de calor sin precedentes que, a falta de los estudios de atribución, la comunidad científica asocia al cambio climático.
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