¿Hay exceso de proyectos renovables en España? Ecologistas en Acción cree que sí

La organización ecologista denuncia la falta de planificación en el despliegue renovable en España, advierte sobre sus impactos sociales y ambientales, y propone un modelo más equilibrado y sostenible para alcanzar una generación eléctrica 100% renovable en 2030.
¿Hay exceso de proyectos renovables en España? Ecologistas en Acción cree que sí
Proyecto fotovoltaico Núñez de Balboa, en Extremadura. Foto: Iberdrola.

El ritmo actual de instalación de energías renovables en el sistema eléctrico peninsular podría resultar contraproducente si no se ajusta a las capacidades reales de absorción de energía del sistema, con especial afección para las zonas rurales conocidas como “la España vaciada”. Así lo considera Ecologistas en Acción en un nuevo estudio publicado este lunes. 

Titulado Instalación de energías renovables en el sistema eléctrico peninsular, el informe de la organización analiza mediante simulaciones con datos horarios reales de Red Eléctrica de España (REE) cuánto potencial renovable es razonable incorporar. En él, la organización denuncia que el modelo actual está marcado por una expansión poco planificada promovida por grandes empresas, con proyectos de gran envergadura ubicados lejos de los centros de consumo. Eso, defienden, ha originado un creciente rechazo social en numerosas localidades del territorio español.

El documento se centra en la generación eólica, termosolar y fotovoltaica, y concluye que un crecimiento excesivo de la potencia instalada puede generar pérdidas significativas por la incapacidad del sistema de integrar toda la energía producida. “El efecto de instalar demasiada energía fotovoltaica es demoledor a causa del pico diario de generación durante las horas centrales del día. Si en un momento dado el sistema no es capaz de absorber toda la energía, se tiene que limitar la potencia para garantizar la estabilidad de la red”, señala Rodrigo Irurzun, coordinador del informe. Este fenómeno, conocido como “vertidos renovables” o curtailments, ya se viene registrando en algunos puntos saturados de la red y podría agravarse considerablemente si se materializa toda la potencia proyectada, advierte la ONG.

En el caso de la energía eólica, el informe indica que la suma de la potencia ya operativa y la que cuenta con permisos de acceso representa un 3% más de lo que marca el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que fija un objetivo de 62 GW. Si se añaden los proyectos aún en fase de estudio, el exceso alcanza el 27%. En cuanto a la fotovoltaica, el desajuste es aún mayor: los proyectos superan en un 56% y un 85% los 76 GW fijados por el PNIEC, según se encuentren con permisos concedidos o en evaluación. De hecho, entre 2019 y 2024 la potencia fotovoltaica se ha multiplicado por siete, mientras que la eólica ha crecido un 30% en el mismo periodo.

Este rápido despliegue ha contribuido a reducir notablemente las emisiones del sector eléctrico, que en 2024 han caído por debajo del 40% respecto al periodo 2014-2018. Sin embargo, el informe señala que esta expansión acelerada está generando tensiones sociales y medioambientales. La concentración de proyectos en ciertos territorios puede suponer un impacto relevante sobre la biodiversidad, el paisaje y las actividades agroganaderas.

A esto se suma la “preocupación por el papel que España podría adoptar como exportador neto de energía”, advierten desde Ecologistas. Según sus datos, España ha pasado de ser importador neto en 2020 a prever exportaciones de casi 50 TWh de electricidad, además de planes para exportar grandes volúmenes de hidrógeno en 2030.

“Poner en marcha una potencia excesiva implica un derroche en la utilización de materiales, algunos de los cuales son cada vez más escasos y con impactos durante su extracción”, advierte Irurzun. “Implica también la utilización de miles de hectáreas para las instalaciones, el tendido de líneas y subestaciones eléctricas para la evacuación de la energía, apertura de caminos, utilización de maquinaria y un largo etcétera de actividades que generan impactos y que están teniendo contestación social, sobre todo en los territorios en los que se instalan”, añade.

El informe ha desarrollado cuatro escenarios distintos, considerando factores como la demanda, el almacenamiento o las interconexiones. En la mayoría de los casos, partiendo de niveles de consumo similares a los actuales, la fotovoltaica alcanzaría una penetración de entre el 28% y el 38%, con una potencia máxima razonable de entre 70 y 72 GW, ligeramente por debajo del objetivo del PNIEC. Sin grandes sistemas de almacenamiento como el bombeo hidráulico, este límite se reduciría a unos 50 GW.

Uno de los escenarios simulados asume los objetivos del PNIEC y estima que se requerirían 94 GW fotovoltaicos. Javier Andaluz, coordinador del Área de Energía de Ecologistas en Acción, critica esta proyección: “Este no es un escenario deseable, pues multiplica el consumo por al 150% respecto del de 2019, fundamentalmente para generar hidrógeno y exportar electricidad, de forma que generará beneficios para las empresas energéticas dejando los impactos en el territorio”.

Según el informe, solo un escenario con un 20% de autoconsumo permitiría superar el 90% de cobertura con solar y eólica. Ecologistas en Acción considera que buena parte de la potencia necesaria podría instalarse en entornos urbanos o antropizados, por lo que la implantación sobre suelo debería ser mucho menor que la planteada actualmente.

La organización insiste en que España debe alcanzar la neutralidad climática (emisiones netas cero) en 2040, lo que implica una reducción drástica del consumo energético, la electrificación de la demanda y una generación 100% renovable en 2030. Para ello, abogan por una estrategia inteligente que combine diversas medidas: generación distribuida, proximidad al consumo, almacenamiento, interconexiones y equilibrio entre tecnologías, siempre valorando los impactos ambientales y sociales de cada actuación.

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