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El crecimiento de la economía mundial se ha producido a costa de una inmensa pérdida de biodiversidad, tal y como denunciaba este lunes la IPBES en su nuevo informe dedicado a analizar los impactos de las empresas y las instituciones financieras en la naturaleza. No obstante, el panel de especialistas ha querido también destacar que todas ellas pueden ser “agentes positivos del cambio”.
Para ello, la evaluación de la IPBES, con el respaldo de más de 150 gobiernos, destaca 108 ejemplos de medidas que pueden adoptar las empresas, los gobiernos, los actores financieros y la sociedad civil.

El papel de los gobiernos
La premisa de la IPBES es que las empresas no cambiarán su comportamiento si el sistema legal y fiscal premia la destrucción. Y más si son los propios países los que financian con más de 2 billones de dólares este tipo de acciones.
Entre las medidas propuestas por el panel de especialistas en biodiversidad está exigir una reforma fiscal profunda para que destruir la naturaleza deje de ser rentable. Esto implica eliminar subsidios a industrias contaminantes y redirigirlos hacia prácticas regenerativas.
Además, se pone énfasis en la coherencia regulatoria. De nada sirve que un ministerio proteja un bosque si otro otorga concesiones mineras en el mismo lugar. La hoja de ruta propone integrar la biodiversidad en la «planificación espacial» y en la contratación pública, obligando al Estado a predicar con el ejemplo y convertirse en el principal consumidor de bienes sostenibles.
Entre las propuestas también está que los Estados implementen controles sobre la publicidad para prevenir el greenwashing y combatir la desinformación, o garantizar el reparto justo y equitativo de los beneficios, “particularmente con los Pueblos Indígenas y las comunidades locales”.

El sector financiero
El dinero mueve el mundo, y hasta ahora, lo ha movido en contra de la naturaleza. La segunda tabla detalla cómo bancos centrales, inversores y aseguradoras deben pivotar.
La IPBES advierte que la pérdida de naturaleza es un riesgo sistémico que amenaza la estabilidad financiera global. Por ello, las medidas clave incluyen la creación de marcos de evaluación de riesgos obligatorios. Los bancos deben saber (y decir) cuánto dependen sus carteras de los servicios ecosistémicos.
Las medidas también señalan una oportunidad de negocio masiva en la creación de instrumentos financieros innovadores, como los bonos verdes de alta integridad o los créditos de biodiversidad. El objetivo es movilizar el capital privado para cerrar la brecha de financiación de la conservación, pasando de la filantropía corporativa a la inversión rentable y medible.

Las empresas
La tercera tabla, dirigida al sector privado, incluye propuestas tan básicas como “cumplir con las políticas, leyes y regulaciones relacionadas con la biodiversidad”.
El núcleo de esta sección es la jerarquía de mitigación. Como se detalla en las acciones operativas, las empresas deben priorizar evitar el daño y minimizarlo antes de pensar en restaurar o compensar. La compensación (como plantar árboles en otro continente para justificar la contaminación en casa) se relega al último lugar como opción menos deseable.
Asimismo, se exige una revolución en la transparencia de la cadena de valor. Las corporaciones deben hacerse responsables de lo que ocurre en el origen de sus materias primas, a menudo a miles de kilómetros de sus sedes, garantizando la trazabilidad total para evitar «importar» deforestación o pérdida de biodiversidad.
Muchas de las medidas tienen en el centro a los pueblos indígenas, como adoptar nuevos modelos económicos que tengan en cuenta sus valores o participar en asociaciones con las comunidades locales.

Sociedad civil y pueblos indígenas
Finalmente, la cuarta tabla aborda el papel de la sociedad civil, la academia y, crucialmente, los pueblos indígenas y las comunidades locales. El informe reconoce una verdad incómoda: el 60% de las tierras indígenas están amenazadas por el desarrollo industrial, a pesar de que estos territorios albergan la mayor parte de la biodiversidad restante del planeta.
Las medidas aquí se centran en la justicia y el empoderamiento. Se subraya la necesidad absoluta de obtener el «Consentimiento Libre, Previo e Informado» para cualquier proyecto en territorios indígenas. Además, se propone la creación de bases de datos comunitarias que protejan el conocimiento tradicional, cerrando la brecha entre la ciencia occidental y la sabiduría ancestral.
Para el resto de la sociedad civil, el rol asignado es el de vigilante y motor de cambio. Desde el monitoreo ciudadano para asegurar que las empresas cumplan sus promesas (evitando el greenwashing), hasta el cambio en los patrones de consumo.
Este último informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas no es solo un diagnóstico de un planeta en crisis, sino un plano detallado para reconstruir la arquitectura económica global. Las herramientas existen, están listadas y probadas. La incógnita de siempre (aplicable al cambio climático) es si habrá voluntad política y corporativa para usarlas antes de que sea demasiado tarde.





El Foro Social presenta su programa para generar propuestas hacia una transición ecosocial justa.
El encuentro se celebrará los días 13 y 14 de febrero en la Universidad Autónoma de Madrid y contará con la participación de más de 400 personas.
Durante las jornadas se darán cita los círculos de los once pactos ecosociales encargados de construir democráticamente un programa y una agenda de acción común.
Participarán personalidades del mundo de la política, la ciencia y los movimientos sociales como Ada Colau, activista social y excaldesa de Barcelona; Yayo Herrero, antropóloga y activista ecofeminista; Alberto Garzón, exministro de Consumo; y Fernando Valladares, científico y divulgador del CSIC, entre otras.
El eje fundamental del encuentro girará alrededor de las sesiones específicas de los once pactos ecosociales que servirán para construir el Acuerdo Ecosocial Más Allá del Crecimiento.
De esta manera el Foro Social trasciende lo que fue la Conferencia Más Allá del Crecimiento celebrada en septiembre en el Congreso de los Diputados como un espacio de decisión colectiva para una transición ecosocial justa con perspectiva interseccional y solidaria. Los nueve pactos temáticos abordarán áreas centrales como la vivienda, la soberanía energética, la alimentación, el agua y la biodiversidad, las relaciones globales, la reconversión industrial, la educación, la cultura, la movilidad y las alternativas a la digitalización desde una visión más allá del crecimiento favorable al decrecimiento para el bienestar. Se comenzará a trabajar también en dos pactos transversales: un pacto por la transición justa y un pacto por la democracia…
https://www.ecologistasenaccion.org/358527/el-foro-social-presenta-su-programa-para-generar-propuestas-hacia-una-transicion-ecosocial-justa/
Ecologistas en Acción publica un análisis crítico de las políticas de biodiversidad españolas y europeas.
La organización ecologista analiza las estrategias española y europea de biodiversidad a la luz del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, el documento legal que aprobó el Convenio de Diversidad Biológica en 2022 durante la COP15.
El Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad roza el aprobado con una puntuación de 2,39 en una escala de 1 a 4 (el aprobado es un 2,5). Tiene algunos puntos fuertes, pero también otros muy débiles.
Ecologistas en Acción considera que la Estrategia Europea Biodiversidad 2030 es deficitaria. Con una puntuación de 1,78 en las escala de 1 a 4 no se puede decir que recoja ni siquiera una parte significativa de los elementos exigidos por el Convenio para aplicar el Marco Mundial a cada territorio o país.
El Convenio de la Diversidad Biológica es el equivalente al de Cambio Climático para la otra gran pata de la crisis ecológica: la extinción masiva de especies y la degradación de los ecosistemas. Desde 1992 se han celebrado 16 COP (Conferencias de las Partes), que es el órgano donde se toman decisiones de obligado cumplimiento para todos los países.
Ecologistas en Acción analizó el Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, un documento aprobado en 2022 por el gobierno central para sistematizar las acciones que deben desarrollar ese Marco Mundial de Biodiversidad en el Estado español. El documento contiene 176 acciones concretas. La organización ecologista ha desarrollado un exhaustivo trabajo de análisis para comprobar si las acciones incluidas son suficientes para que España logre aportar su contribución a la conservación de la biodiversidad mundial. La respuesta es que no, aunque hay que matizar.
Por otro lado, la Unión Europea lanzó en 2020 su Estrategia Biodiversidad 2030. Un documento que, analizado con los mismos criterios, arroja un plan totalmente insuficiente, que es indigno para Europa, y que queda muy alejado de la ambición que sería necesaria para lograr una auténtica política comunitaria que contribuya a salvaguardar la biodiversidad en el planeta. La mayoría de las 23 metas del MMB están recogidas en esta Estrategia de forma deficiente o muy deficiente, lo que arroja un balance del conjunto del documento desolador: 1,78 puntos sobre 4 posibles (escala de 1 a 4). Por ello, Ecologistas en Acción alerta de que, de no revisarse y revertirse urgentemente las políticas europeas de naturaleza, resultarán en un fracaso en toda regla, y un incumplimiento legal, de la UE ante el Convenio de Diversidad Biológica. La realidad, más preocupante aún, es que la actual oleada de desregulación liderada por la Comisión Europea de Von der Leyen van camino de erosionar y degradar todavía más las políticas ambientales europeas en todos los ámbitos, incluído el de conservación de la naturaleza.