‘Ctenosaura pectinata’: cuestión de perspectiva

Durante décadas, la iguana negra se consideró una especie invasora en la isla Clarión. Ahora, un estudio ha reescrito su historia.
‘Ctenosaura pectinata’: cuestión de perspectiva
Foto: ilustración de Atxe.

A 540 kilómetros en línea recta de Los Cabos, en Baja California Sur, se elevan los peñascos de isla Clarión. La más lejana del archipiélago de Revillagigedo se ha convertido en un refugio de biodiversidad, uno de los pocos trozos de tierra a los que agarrarse en la inmensidad del océano Pacífico. Pero estar tan aislada no le ha servido a esta isla mexicana para estar libre de amenazas. Los impactos humanos y, en especial, las especies invasoras (como la iguana negra o el conejo) han puesto a la fauna local contra las cuerdas. El relato encaja, lo hemos escuchado en casi cualquier lugar del mundo. Solo que, en el caso de Clarión, no todo en esta historia es verdad.

La lucha contra las especies invasoras lleva siendo una prioridad desde que la isla Clarión fue declarada como reserva de la biosfera en 1994. Y el Gobierno de México ha ganado alguna de las batallas. Entre 2002 y 2003, las ovejas y los cerdos salvajes, descendientes de poblaciones domésticas introducidas en el siglo XIX y que llegaron a contarse por varios miles, fueron erradicados. Sin embargo, los conejos, los gatos o las iguanas siguen campando a sus anchas por la isla, de acuerdo con los últimos informes públicos. Y en el caso de los reptiles es normal: la iguana espinosa mexicana (Ctenosaura pectinata) pudo haber llegado a la isla cientos de miles de años antes que los primeros humanos.

Durante décadas, los científicos y los (nueve) habitantes isla Clarión habían asumido que las cerca de 100 iguanas con las que compartían espacio descendían de algún ejemplar introducido por el ser humano. No se encuentran en ninguna otra zona del archipiélago de Revillagigedo y no existen registros escritos de estos reptiles hasta la segunda mitad del siglo XX. Ahora, un estudio genético ha revelado que, en realidad, las primeras iguanas llegaron a la isla hace unos 425.000 años. Sus descendientes conforman hoy una especie única, emparentada con las iguanas espinosas mexicanas del continente. Pero ¿cómo es posible que los primeros humanos en llegar a Clarión pasasen por alto a un reptil robusto que llega a superar el metro de largo? Por el resto de especies invasoras.

Los investigadores han propuesto que la vegetación densa y el terreno escarpado de la isla, unidos a la timidez de las iguanas, hicieron que los primeros exploradores no se cruzasen con los reptiles. No fue hasta mucho después, cuando especies invasoras (de verdad) como las ovejas limpiaron la vegetación de Clarión, que los encuentros iguana-humano empezaron a ser algo más comunes. Y no fue también hasta entonces cuando el Homo sapiens, preocupado por los efectos de su propia invasión en la isla, decidió que había que erradicar a las iguanas para salvar la biodiversidad.

Hoy, este reptil de cola larga y cabeza plana, cubierto de escamas y con cresta, respira un poco más tranquilo. Los científicos que firman el estudio piden que se reconsidere la estrategia de conservación de Clarión en base a los nuevos datos. Y recalcan, además, que la aventura de la iguana negra hace 425.000 años es única: han calculado que las primeras en llegar a la isla recorrieron más de  1.100 kilómetros a bordo de una balsa de restos vegetales, en lo que sería el segundo mayor evento de dispersión conocido hasta la fecha.

Si te gusta este artículo, apóyanos con una donación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Siguiente artículo

Artículos relacionados