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Los aeropuertos españoles han registrado 321.587.316 de pasajeros en 2025, un 3,9% más respecto a 2024. Estos datos provisionales publicados por Aena confirman un éxito rotundo en términos de turismo, pero una contradicción sobre los compromisos climáticos del sector y del propio Gobierno de España.
Este hito nacional se enmarca dentro de un resultado global también de récord para el Grupo Aena —que incluye los activos en Londres-Luton y Brasil—, cuyo volumen total de viajeros ascendió a 384.837.183 pasajeros, un 4,2% más que en 2024. Las cifras confirman la plena recuperación y expansión de un sector aéreo aún incapaz de reducir emisiones y adaptarse a la realidad climática.
En 2025, el espacio aéreo español gestionó 2.696.414 aterrizajes y despegues, un 4,1% más que en el ejercicio anterior. Los dos grandes hubs, responsables de la mayor parte del tráfico internacional de largo radio (el más contaminante por distancia), lideran también la actividad en pista. Madrid-Barajas gestionó 430.616 operaciones (un 2,5% más) y tuvo 68 millones de pasajeros (un 3% más), mientras que Barcelona-El Prat registró 360.786 movimientos (+3,7%) y 57 millones de pasajeros (4,4% más). Aun así, este último ya tiene previsto la ampliación de la tercera pista, la remodelación de infraestructuras y la construcción de una nueva terminal satélite.

La huella logística y el ruido en zonas turísticas
El informe de 2025 revela otro dato con fuertes implicaciones ambientales: el transporte de mercancías. La carga aérea, que requiere a menudo aeronaves más antiguas o el uso intensivo de bodegas en aviones de pasajeros, alcanzó 1.372.394 toneladas, un 7,2% más que en 2024. En Madrid, el principal nodo logístico, el tráfico de mercancías se disparó un 9,6%, intensificando la actividad industrial y el tráfico rodado asociado en el entorno aeroportuario.
Asimismo, la presión acústica y sobre los recursos naturales se intensifica en el arco mediterráneo y las islas, zonas especialmente vulnerables al cambio climático. El crecimiento del tráfico en Valencia (9,5% más en pasajeros y 6,4% más en operaciones), Alicante-Elche (+8,5% en pasajeros y +8,4% en operaciones), Málaga (+7,4% en pasajeros) y el archipiélago canario (con crecimiento en todos sus aeropuertos salvo el de El Hierro) implica una mayor carga sobre destinos que ya afrontan retos de gestión hídrica y energética debido a la masificación turística.
Este récord operativo también recuerda el debate sobre la fiscalidad del sector. Mientras la aviación comercial es responsable de una cuota cada vez mayor de las emisiones responsables de cambio climático, las aerolíneas siguen beneficiándose de la exención de impuestos al queroseno en los vuelos internacionales. Esta ventaja competitiva, amparada en convenios internacionales de mediados del siglo pasado, permite que el coste del combustible no refleje su impacto real en el calentamiento global.
Actualmente, la aviación comercial es responsable de aproximadamente el 2,5% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2) por quema de combustibles fósiles. Sin embargo, a esto hay que sumarle otros efectos más allá del CO2, como las estelas de condensación y los óxidos de nitrógeno, que atrapan más calor que el propio dióxido de carbono y hacen que su contribución al calentamiento global sea mayor.
Aena destaca en un comunicado que «ya está ultimando el diseño de los planes de inversión» para garantizar la capacidad futura ante estos récords. Un proyecto que, a priori, choca con su Plan de Acción Climática (2021-2030).




