Stefan Rahmstorf: «La ralentización de la AMOC ya está teniendo impactos en España»

Una de las voces más autorizadas a nivel mundial en el estudio de las corrientes oceánicas y su papel en el cambio climático ha brindado una conferencia magistral en Madrid. El experto ha separado el ruido –un colapso inminente de la AMOC– de los datos: “Está condenada y morirá lentamente”.
Stefan Rahmstorf: «La ralentización de la AMOC ya está teniendo impactos en España»
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En términos futbolísticos, Stefan Rahmstorf es el Lionel Messi del estudio de la circulación de vuelco meridional del Atlántico (AMOC), un concepto que, en los últimos años, producto de la incertidumbre climática por una mitigación estancada, ha pasado del campo científico al mediático, un viaje que ha visibilizado el riesgo real de colapso de esta corriente oceánica, pero que al mismo tiempo ha contaminado las evidencias que hay sobre la mesa con ruidos, exageraciones y tergiversaciones.

El reconocido científico alemán (64 años) impartió el viernes 23 de mayo una conferencia magistral de una hora organizada por el centro de física de la materia condensada de la Universidad Autónoma de Madrid (IFIMAC-UAM) y titulada Circulación del océano Atlántico: ¿un peligroso punto de inflexión para el clima europeo?, con el objetivo de, justamente, separar el ruido de los datos. 

De pie, sobre una tarima, con un perfecto inglés, con más de veinte diapositivas en su espalda y ante la atenta escucha de medio centenar de estudiantes universitarios, Rahmstorf –jefe de Análisis del Sistema Terrestre en el Instituto de Investigación del Impacto Climático de Potsdam y profesor de Física de los Océanos en la Universidad de Potsdam (Alemania)– ha detallado todo lo que se sabe sobre el debilitamiento de la AMOC –una evidencia irrefutable–, su posible colapso –con posibilidad de ocurrir en este siglo– y los graves impactos en el clima global que esto conllevaría: el enfriamiento del norte de Europa y el calentamiento del sur del continente, España incluido, entre ellos. 

“Mi conclusión es que la AMOC se está debilitando, que es un punto de inflexión del sistema climático, que no sabemos cuándo colapsará, pero que los últimos estudios nos dicen que puede ocurrir en este siglo”, ha resumido antes del aplauso cerrado de todo el auditorio.

“¿Qué podemos hacer?”, ha preguntado, consternado, uno de los estudiantes. “La única solución que tenemos es eliminar los combustibles fósiles de la manera más rápida posible y reducir ya mismo las emisiones. Estamos a punto de superar el 1,5ºC  y este declive no se ve. Los científicos estamos intentando comunicar los riesgos a los tomadores de decisiones. La mitigación es urgente. Ojalá nos escuchen”, ha implorado. 

¿Qué es la AMOC?

La AMOC, o circulación de vuelco meridional del Atlántico, es un sistema de corrientes oceánicas que transporta calor al Atlántico norte. El agua superficial cálida procedente de los trópicos fluye hacia el norte y libera su calor en el Atlántico subpolar, al sur de Groenlandia y al oeste de Gran Bretaña e Irlanda. Posteriormente, se enfría y desciende a una profundidad de entre 2.000 y 3.000 metros antes de regresar al sur en forma de corriente fría. La AMOC es uno de los mayores sistemas de transporte de calor del planeta, ya que transporta el equivalente a 50 veces el consumo energético humano, y tiene un impacto especialmente fuerte en el clima europeo, afectando la absorción de dióxido de carbono y el suministro de oxígeno de los océanos, así como los patrones de precipitaciones en los trópicos.

Una evidencia del debilitamiento que está sufriendo esta corriente –ha explicado Rahmstorf– es la única “mancha fría” que existe hoy, en el Atlántico norte, “en un mapa mundial que no ha parado de calentarse en las últimas décadas”. Mientras las costas de Norteamérica sufren un “calentamiento excesivo”, una franja que se extiende desde sur de Groenlandia e Islandia hasta aproximadamente la latitud del norte de la península ibérica, frente a las costa canadiense, no para de enfriarse. 

¿Por qué ocurre esto? Porque la AMOC, producto de estar debilitándose, está trayendo menos calor al Atlántico norte. El científico ha explicado que la principal causa de esta desaceleración, en torno al 15% en la actualidad, es por el aumento de precipitaciones en partes de esta región y el deshielo en Groenlandia y el Ártico.

El agua dulce reduce la salinidad –la densidad del agua– en la superficie del océano. Esto significa que una menor cantidad de agua superficial se hunde, lo que ralentiza el flujo de la corriente. “La salinidad superficial del mar más baja en menos de 20 años es otro fuerte indicio de la desaceleración del AMOC”, ha sentenciado el experto.

“Tenemos la AMOC porque el Atlántico norte es salado, y el Atlántico norte es salado porque tenemos la AMOC. Hablamos de un sistema de retroalimentación autosostenible y autoamplificador. Ahora bien, si se empieza a diluir la salinidad en las altas latitudes septentrionales del Atlántico norte, por ejemplo, con el deshielo, el agua se vuelve menos salada, el hundimiento se ralentiza, se trae menos agua salada desde las zonas subtropicales, lo que amplifica el hundimiento y lo ralentiza. Entonces, la retroalimentación autoamplificadora funciona a la inversa, llevando el sistema a un estado de desactivación”, ha profundizado.

Los datos paleoclimáticos revelan que la AMOC ha experimentado inestabilidades a lo largo de la historia terrestre, provocando algunos de los cambios climáticos más abruptos jamás registrados. Lo más alarmante es que, según evidencias científicas recientes, esta corriente se encuentra actualmente en su punto más débil en mil años.

El impacto de “la mancha fría” en Europa

Aunque suene contradictorio, ha remarcado Rahmstorf, un Atlántico norte más frío trae como consecuencia aires más cálidos en gran parte de Europa, sobre todo al sur, por “una baja presión que se mueve en sentido contrario a las agujas del reloj”. No es casual, ha agregado, que la intensidad de las olas de calor en Europa haya aumentado cuatro veces más rápido que en otras regiones del mundo en latitudes similares. 

“Europa es un foco de olas de calor, lo que bien podría estar relacionado con la ralentización de la AMOC y la zona fría que se está desarrollando en Europa occidental después del Atlántico. Por lo tanto, la ralentización de la AMOC ya está teniendo impactos en países como España”.

Sobre cómo será el clima en el continente si la AMOC colapsara, el científico alemán aclara que “es muy difícil decir exactamente cómo será”, porque depende del equilibrio entre el efecto de calentamiento de los gases de efecto invernadero, el efecto de enfriamiento de la desaceleración de AMOC y de la velocidad con la que estos fenómenos ocurran.

«Pero creo que lo que está relativamente claro es que, en general, el norte de Europa tenderá a enfriarse. Cuánto, dependerá del equilibrio entre ambos factores que mencioné antes. Y el sur de Europa se calentará, lo que significa que la brecha de temperatura en toda Europa será mucho mayor”, ha subrayado.

Lo que es seguro, ha afirmado, es que un colapso de la AMOC “conducirá a fenómenos meteorológicos extremos sin precedentes en Europa”, lo que tendrá impacto en la cadena alimentaria, sobre todo en la agricultura y la ganadería.

La subestimación del colapso 

Rahmstorf ha citado al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) respecto a su advertencia sobre la posibilidad de que, entre 1,5 ºC y 2,5 ºC grados de calentamiento global, el planeta entre “en un alto riesgo de desencadenar eventos de puntos de inflexión”, que ha definido como el paso de un sistema a “un nuevo estado”, que ya no permite volver al anterior, con el potencial de generar efecto cascada en otros sistemas.

En la AMOC, el continúo agregado de agua más fría y dulce –situación actual– es el primer paso de este punto de inflexión. “Si se añade agua dulce muy lentamente y durante mucho tiempo tal vez parezca que no ocurre nada. Pero entonces se llega a un punto crítico de desplome”, ha explicado. 

Los modelos reflejan que “el sistema está cambiando tan rápido que, tal vez, el punto de inflexión ocurra y no nos enteremos”. “Nada sucede drásticamente de inmediato. Lo que sabemos es que la AMOC está condenada y morirá lentamente”, ha aseverado.

En este punto, ha advertido que, a su juicio, el IPCC, que proyecta un colapso para después de 2100, subestima “el bloque frío y el agua de deshielo adicional que entra” en un escenario de altas emisiones. “Una de las razones por las que los modelos probablemente son demasiado estables con la AMOC es que no captan correctamente la distribución de la pérdida de salinidad”.

Rahmstorf ha insistido en que la evidencia científica es abrumadora y que el balón, ahora, está en el terreno de quienes toman las decisiones políticas. Ha recordado la carta que él y otros 20 científicos del clima escribieron en octubre del año pasado al Consejo Nórdico de Ministros. 

Comenzaba así: “Nosotros, los abajo firmantes, somos científicos que trabajamos en el campo de la investigación climática y consideramos urgente llamar la atención del Consejo Nórdico de Ministros sobre el grave riesgo de un cambio significativo en la circulación oceánica en el Atlántico. Diversos estudios científicos realizados en los últimos años sugieren que este riesgo se ha subestimado considerablemente hasta la fecha. Un cambio de esta magnitud en la circulación oceánica tendría consecuencias devastadoras e irreversibles, especialmente para los países nórdicos, pero también para otras partes del mundo”.

El propósito de la carta fue “llamar la atención” sobre el hecho de que una simple «confianza media» en que la AMOC no colapsará no es nada tranquilizadora, ya que deja abierta la posibilidad de un colapso durante este siglo. “Por ende, necesitamos mitigación, adaptación y resiliencia”, ha finalizado Rahmstorf su conferencia magistral.

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