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Los alimentos procesados, como refrescos azucarados, bollería industrial y cereales industriales de desayuno, han sido relacionados con varias patologías. Un par de estudios publicados el pasado mayo asociaron su consumo con la aceleración de aparición de enfermedades crónicas graves, como cáncer, párkinson e hipertensión.
Estos alimentos se caracterizan por haber sido sometidos a varias etapas de procesamiento, contener largas listas de aditivos y conservantes, y estar listos para consumir o calentar. Ahora, un trabajo liderado por un grupo del Chongqing Cancer Hospital (China) revela que una mayor ingesta de estos comestibles se relaciona con un mayor riesgo de cáncer de pulmón.
Los autores de la investigación, que se publica en la revista Thorax, afirman que se trata de un estudio observacional y se necesita seguir investigando, pero aseguran que es una prueba más de la urgencia de limitar el consumo de estos alimentos.
Junto al de mama, el cáncer de pulmón es uno de los más frecuentes a escala global. Según cálculos de World Cancer Research Fund, en 2022 se produjeron casi 2,5 millones de nuevos casos en el mundo y más de 1,8 millones de muertes.
Ensayos de cribado de cáncer
Los investigadores del trabajo se basaron en ensayos estadounidenses de cribado del cáncer de próstata, pulmón, colorrectal y ovario, en los que participaron 155 000 personas de entre 55 y 74 años elegidas aleatoriamente entre noviembre de 1993 y julio de 2001. Los análisis realizaron un seguimiento de los diagnósticos de cáncer hasta finales de 2009 y de las muertes por cáncer hasta finales de 2018.
Para el estudio se seleccionaron 101 732 personas (50 187 hombres y 51 545 mujeres), con una edad media de 62 años, que durante los ensayos norteamericanos cumplimentaron un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios. Los alimentos se clasificaron en: no procesados o mínimamente procesados, con ingredientes culinarios procesados, procesados y ultraprocesados.
Los autores se centraron en particular en los alimentos procesados que incluían nata agria, queso fresco, helado, yogur congelado, alimentos fritos, pan, productos horneados, aperitivos salados, cereales para el desayuno, fideos instantáneos, sopas y salsas compradas en tiendas, margarina, confitería, refrescos, bebidas de frutas azucaradas, hamburguesas listas para comer, perritos calientes y pizza.
De media, el consumo fue de casi 3 raciones de alimentos procesados al día, aunque variaba entre 0,5 y 6. Los tres tipos de alimentos que más se consumieron fueron los fiambres (11%), los refrescos light o con cafeína (algo más del 7%) y los refrescos descafeinados (casi el 7%).
Durante un periodo medio de seguimiento de 12 años, se diagnosticaron 1 706 nuevos casos de cáncer de pulmón. El número de casos fue mayor entre los que consumían más alimentos procesados que entre los que consumían menos: 495 casos entre 25.434 personas que ingerían frecuentemente estos alimentos, frente a 331 casos entre 25.433 personas que no los ingerían.
Esto significa que, tras tener en cuenta factores potencialmente influyentes, como el tabaquismo y la calidad general de la dieta, los participantes en el percentil de mayor consumo de estos alimentos tenían un 41% más de probabilidades de ser diagnosticados de cáncer de pulmón que los del percentil más bajo.
Limitaciones en el análisis
No obstante, los autores destacan que es un estudio observacional y no se pueden extraer conclusiones firmes sobre una relación causa-efecto. Además, los autores reconocen que no se incluyó la frecuencia del consumo de tabaco, que podría haber influido, la información dietética se recogió una sola vez, por lo que no se pudieron tener en cuenta los cambios a lo largo del tiempo, y el número de diagnósticos de cáncer podrá no ser lo suficientemente grande.
Aun así, los investigadores destacan el escaso valor nutritivo de los alimentos ultraprocesados y las cantidades excesivas de azúcar, sal y grasas que suelen contener.
“Peor aún, en las dos últimas décadas, el consumo de estos alimentos ha aumentado significativamente en todo el mundo, independientemente del desarrollo o la situación económica. Esto puede haber impulsado el incremento mundial de la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, los trastornos metabólicos, el cáncer y la mortalidad, ya que estos alimentos son factores de riesgo confirmados de tales afecciones”, afirman en un comunicado.
Además, señalan que una ingesta elevada de comida procesada excluye alimentos saludables como los cereales integrales, la fruta y las verduras, que protegen contra el cáncer.
“El procesado industrial altera la matriz de los alimentos, afectando a la disponibilidad y absorción de nutrientes, mientras que genera contaminantes nocivos”, añaden, destacando la acroleína, que se encuentra en las salchichas a la parrilla y los caramelos, y es un componente tóxico que se genera también al quemar tabaco.
Aun así, insisten que los hallazgos “deben ser confirmados por otros estudios longitudinales a gran escala en diferentes poblaciones y entornos. Si se establece la causalidad, limitar la ingesta de alimentos procesados a escala mundial podría reducir la incidencia del cáncer de pulmón”.





Pues mira que la ingesta de carne es bien poco conveniente para una buena salud.
Y más la que procede de la ganadería industrial.
Stop Ganadería Industrial lanza una campaña para animar a alegar contra el nuevo plan regional de biometanización de Castilla-La Mancha
Rechazan el plan por tener un alto impacto ambiental, buscar únicamente la rentabilidad para las empresas energéticas y no responder a las necesidades de los territorios.
La elaboración del plan ha estado en manos de BIOVIC CONSULTING SL, empresa desarrolladora de macroplantas de biogás, lo que señalan como un gran conflicto de intereses.
Abogan por reducir drásticamente los residuos, sobre todo de las industrias más insostenibles como la ganadería industrial.
La plataforma que lucha contra las macrogranjas, Stop Ganadería Industrial, de la que forma parte Ecologistas en Acción, inicia este miércoles la campaña de recogida de adhesiones a la presentación de alegaciones contra el nuevo plan regional de biometanización de Castilla-La Mancha, cuyo documento se puede encontrar en su página web.
En él enumeran los errores que, según la plataforma, comete el texto presentado por la Junta de Comunidades de la región Castellano Manchega y sugieren que la forma de que los residuos no sean un peligro para la gente de la región es reducir estos residuos, sobre todo los de industrias muy contaminantes y que no aportan beneficios sociales a los territorios donde se implantan como son las macrogranjas. También aseguran que el plan “va a ahondar en desequilibrios territoriales, sigue atentando contra la biodiversidad, va a tener una contribución nula a la descarbonización y mitigación del cambio climático, no va a contribuir a la generación significativa de empleo en el mundo rural y va a suponer un despilfarro de recursos económicos privados y públicos que podrían invertirse de manera más inteligente y acorde con los objetivos que supuestamente persigue.”
Algunos de los motivos por los que realizan las alegaciones al plan son: cifras de empleo hinchadas respecto a las plantas ya en funcionamiento, siendo cuatro o cinco las personas contratadas en una planta típica y 25 los que asegura el plan. Tampoco creen que, teniendo en cuenta las cantidades invertidas anteriormente en dichas plantas, que esta inversión se acerque, siquiera, a los 50 Millones de euros. Otro aspecto por el que protestan es por la indeterminación en algunos puntos cruciales para la correcta gestión de este tipo de industria, como la posibilidad de instalarlas a menos de 2 kilómetros de poblaciones, no limitar el tamaño de las plantas, o la no obligatoriedad, en algunos casos, del tratamiento previo de los purines. Otro peligro que se infravalora en el plan es el riesgo de fugas, que la Agencia Federal de Medio Ambiente de Alemania y estudios independientes ven como significativas, tanto de metano como de otros COV (compuestos orgánicos volátiles).
También desconfían de la capacidad de producción de estas plantas, que se ha demostrado muy inferior a lo recogido en el texto.
En definitiva, según Stop Ganadería Industrial este texto avivará la protesta social, saturará más las unidades de inspección de la Junta, ya con una acuciante falta de recursos y atentará contra el maltrecho rural Castellano-Manchego, envenenándolo y vaciandolo aún más.