A principios de diciembre, varios países de Latinoamérica sufrieron una ola de calor que provocó cortes de electricidad e incendios. Con un calentamiento de 2 ºC, estos episodios pueden ser cuatro veces más probable que en la actualidad, según el World Weather Attribution.
Las fuertes precipitaciones han dejado mucho sufrimiento en el continente africano. Solo en Nigeria ha habido 612 fallecimientos, 2.776 heridos, 1,5 millones de personas desplazadas y alrededor de 570.000 hectáreas de tierras de cultivo afectadas.
Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el servicio de Copernicus confirma que las temperaturas en Europa aumentan a un ritmo medio de aproximadamente 0,5 °C por década.
El archipiélago canario ha constatado en las últimas décadas un aumento de fenómenos extremos de origen tropical. La reciente tormenta tropical Hermine es el último aviso. La crisis climática amenaza con convertirlos en una nueva normalidad.
Un 17% del continente estaría en nivel alto de riesgo. La Comisión Europea, que ha calificado de "crítica" la situación, demanda medidas extraordinarias de gestión del agua y la energía en los países afectados.
El valle del Ahr, la región alemana más afectada por las lluvias extremas e inundaciones del verano pasado, se recupera poco a poco de la catástrofe gracias al altruismo, la cooperación y la solidaridad de vecinos y voluntarios.
Ambos países llevan desde marzo soportando temperaturas de hasta 50 ºC. Cerca de un centenar de personas han muerto y el suministro mundial de trigo se ha visto afectado.
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