La Unión Europea se ha fijado el objetivo de eliminar las calderas alimentadas con combustibles fósiles antes de 2040. Especialistas destacan las ventajas de las bombas de calor, un sistema de calefacción y refrigeración más eficiente y que no emite gases de efecto invernadero.
EE.UU. anunció el pasado viernes una moratoria en la construcción de nuevas terminales de exportación de gas natural licuado (GNL). La Agencia Internacional de la Energía prevé que la demanda de petróleo y gas de la UE descienda y el nivel de inversiones que estaba planificado no sea rentable.
Los informes –elaborados, entre otros, por el IPCC y Agencia Internacional de la Energía– concluyen que el hidrógeno para la calefacción doméstica es menos eficiente, más costoso y más perjudicial para el medio ambiente que otros sistemas como las bombas de calor o la calefacción urbana.
A raíz de la guerra en Ucrania, el olvidado gasoducto que pretende conectar el Estado español y francés a través de los Pirineos catalanes vuelve a sonar con fuerza. El investigador del Observatori del Deute en la Globalització Josep Nualart explica las claves de este proyecto.
"Las instituciones de la UE siguen presentando las nuevas infraestructuras de gas fósil como una opción sostenible a largo plazo. Sin embargo, nos tememos que no lo son", señalan ambos especialistas.
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