Las fuertes precipitaciones han dejado mucho sufrimiento en el continente africano. Solo en Nigeria ha habido 612 fallecimientos, 2.776 heridos, 1,5 millones de personas desplazadas y alrededor de 570.000 hectáreas de tierras de cultivo afectadas.
El país asiático está acostumbrado a las fuertes precipitaciones, pero este agosto ha sido el más lluvioso desde 1961. Esta nueva catástrofe ha afectado a 1,7 millones de hogares, y especialmente a la gente que vive de la agricultura y a las mujeres.
El valle del Ahr, la región alemana más afectada por las lluvias extremas e inundaciones del verano pasado, se recupera poco a poco de la catástrofe gracias al altruismo, la cooperación y la solidaridad de vecinos y voluntarios.
Lluvias extremas e inundaciones como las que causaron en abril más de 400 muertes en varias zonas del país africano son el doble de probables por el cambio climático, según un nuevo estudio rápido de atribución.
Dos científicos del clima del World Weather Attribution (WWA) han creado una guía sobre cómo comunicar el cambio climático y su relación con los fenómenos meteorológicos extremos.
Las inundaciones, las sequías o los huracanes dejan un balance devastador en pérdidas económicas y muertes este año. Los países pobres se llevan la peor parte.
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