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En septiembre de 2024, la ciudad neerlandesa de La Haya adoptó la decisión pionera de prohibir en espacios públicos los anuncios que promocionen productos basados en combustibles fósiles y servicios con altas emisiones de dióxido de carbono. Este gesto (simbólico para algunos y de justicia para otros) no sería mal recibido por la gente en otros países europeos, según una encuesta realizada por investigadores neerlandeses en 13 países de la Unión Europea.

De las 19.328 personas entrevistadas, un 46,65% se muestra a favor de acabar en toda la UE con los anuncios «de productos y servicios que generen muchas emisiones, como los vuelos y los vehículos que utilizan combustibles fósiles», mientras que un 24,92% se muestra en contra. El 28,43% restante adopta una posición neutral. En todos los países ganó el fin de la publicidad de este tipo.
La encuesta, publicada en la revista científica Nature Climate Change, se llevó a cabo a través de Dynaya, plataforma líder de datos, durante los meses de junio y agosto del año pasado (antes de aprobarse la medida de La Haya). Los países escogidos fueron Austria, Chequia, Alemania, Dinamarca, España, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Países Bajos, Polonia, Suecia y Eslovenia, que representan aproximadamente el 83% de la población de la Unión Europea.
La ciudadanía de Grecia (58,6%), Italia (56,25%), España (56,19%) y Francia (56%) son las que se muestran más receptivas con dar portazo a los anuncios de empresas y actividades que impulsan la crisis climática. En estos países, el rechazo no llega al 20%. En el caso de España, el porcentaje en contra es de un 18,2% (frente a un 25,6% neutral), mientras que en Italia baja hasta el 15,58% (y sube al 28,2% los neutrales).
«La prohibición de los anuncios de combustibles fósiles envía un mensaje poderoso, que muestra que los productos y servicios de combustibles fósiles no deben promocionarse», Thijs Bouman, investigador de la Universidad de Groningen y coautor del trabajo.

Uno de los principales impulsores de que La Haya sea ciudad libre de anuncios fósiles, Robert Barker, teniente de alcalde, considera lo siguiente: «Permitir los anuncios de combustibles fósiles al mismo tiempo que se intenta reducir las emisiones de dióxido de carbono es contraproducente. La publicidad normaliza comportamientos que debemos desalentar, como los vuelos frecuentes o la dependencia de los combustibles fósiles”. En este sentido, y en vista de los resultados de la encuesta, el político dice que le “gustaría que muchas más ciudades y pueblos de todo el mundo» siguieran su ejemplo, ya que «es necesaria una acción climática a nivel mundial».
De los 13 países europeos utilizados para el estudio, los más contrarios a la medida son República Checa y Alemania, cuya población se opone en un 31,85 y 30,09%, respectivamente. Aun así, en ambos (34,2% en Chequia y 40,82% en Alemania) también son mayoría los que quieren dejar de ver publicidad de coches, aviones y empresas contaminantes.
Al analizar las características sociodemográficas, el apoyo a la prohibición de la publicidad de combustibles fósiles sigue siendo mayor que la oposición en todos los grupos de edad y niveles de educación. Además, los altos niveles de apoyo son consistentes en todas las identidades de género, según los investigadores. Para ellos, la clave de que esta iniciativa goce de tanto respaldo es que “a diferencia de las medidas que imponen nuevos impuestos o cambios obligatorios en el comportamiento o la producción, las prohibiciones de publicidad se centran principalmente en el entorno informativo del consumidor”.
Como recogen en sus conclusiones, desnormalizar el consumo de combustibles fósiles es un primer paso para “generar aceptación pública para políticas con mayores implicaciones económicas o conductuales”. Una idea con la que está de acuerdo el propio secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, quien ha pedido en repetidas ocasiones a los países que prohíban la publicidad fósil, y a los medios de comunicación y empresas tecnológicas que dejaran de aceptar publicidad de este tipo. «Se han lanzado miles de millones de dólares para distorsionar la verdad, engañar al público y sembrar dudas», denunció durante su discurso.
Esta encuesta se enmarca dentro del proyecto europeo CAPABLE, con el que se está investigando qué tipos de políticas son aceptables y cuáles no para las personas en toda la UE. Próximamente, los autores lanzarán una segunda oleada de recogida de datos para este proyecto. Todo ello formará parte de un documento que se titulará Seis Caras del Apoyo a la Política Climática en la UE.


Greenpeace en los Estados Unidos y Greenpeace Internacional se encuentran actualmente en medio de un juicio histórico en Dakota del Norte. Aquí, la compañía de petróleo y gas Energy Transfer exige a Greenpeace una compensación de 2.000 millones de coronas danesas.
El caso se lleva a cabo en un tribunal local de la zona que en 2016 se vio afectada por las protestas pacíficas contra el oleoducto Dakota Access Pipeline, del que Energy Transfer está tratando de culpar injustificadamente a Greenpeace International y Greenpeace en Estados Unidos por organizarlas.
Greenpeace cree que puede ser difícil para el jurado actuar de manera imparcial en el caso, por lo que ha solicitado varias veces que se traslade el juicio. Acaba de ser rechazada, una vez más.
Es decepcionante, pero seguimos luchando. Se trata de una lucha por la libertad de expresión y el derecho a la protesta pacífica. Es por eso que te necesitamos.
La demanda es la mayor amenaza financiera para Greenpeace en la historia.
Si los amigos de Trump en la industria del petróleo y el gas logran sabotear el importante trabajo de Greenpeace en este momento, cuando más se necesita, sentará un precedente peligroso, no solo para nosotros, sino para todo el movimiento climático y el derecho a la libertad de expresión.
Pongámonos juntos en el lado correcto de la historia. Levantemos nuestras voces y mostremos a aquellos que están del lado de Trump y la industria de los combustibles fósiles que nunca pueden silenciarnos. ¿Estás con nosotros?
Las grandes compañías de petróleo y gas tienen mucho dinero, y cuentan con que Trump les permita perforar, contaminar y destruir más que nunca.
Greenpeace y el planeta nunca te han necesitado tanto como ahora.
De anuncios y de coches, aunque sean eléctricos, porque no existe el coche sostenible ni ecológico, aunque nos digan lo contrario.
La encuesta se debe de haber realizado entre los patriotas, es decir aquellos que podían mostrar el DNI, ignorando la opinión de las 5.000.500 personas extranjeras que dice el INE que hay en España. El patrioterismo barato se va imponiendo cada vez más entre el periodismo, incluidos los progres.
Sería más interesante librarse de los que usan el Falcon y de quienes les votan.