De hielo, fuego y romanos: una historia de castaños centenarios

El incendio de Las Médulas afecta también a unos árboles emblemáticos que nos cuentan una historia milenaria de biodiversidad y colaboración entre especies.
De hielo, fuego y romanos: una historia de castaños centenarios
Foto: ilustración de Atxe.

De los límites polares a las profundidades de la Tierra, la vida parece capaz de prosperar en cualquier rincón del planeta. Pero hay sitios que le gustan más que otros. El hielo no es, precisamente, uno de ellos: cuando bajan las temperaturas, la biodiversidad se resiente. Eso también quiere decir que buena parte de las especies con las que convivimos hoy han reconquistado el planeta desde que terminó la última gran glaciación, hace unos 12.000 años. Y lo han hecho, en parte, con la inestimable ayuda humana. El castaño, Castanea sativa, es uno de los mejores ejemplos.

Durante la llamada glaciación Würm, el hielo cubría de forma permanente el norte de Europa, hasta lo que hoy es el sur de Dinamarca. El resto del continente sobrevivía bajo un clima mucho más frío que el actual. Pero había algunos refugios de biodiversidad. Los castaños lograron aguantar en los bosques del noroeste de la península Ibérica (Galicia, Asturias, León y Zamora), partes de Italia y Grecia y el Cáucaso. Cuando la Edad de Hielo llegó a su fin, muchas especies aprovecharon la bonanza climática para recuperar el terreno perdido, entre ellos nosotros (y también el castaño).

Gracias a su fruto nutritivo y calórico, su madera resistente y ciertas propiedades medicinales de sus hojas, los castaños se convirtieron rápidamente en aliados de los humanos en esta nueva época. Recursos a cambio de cuidados y expansión. Tan importantes eran que los romanos los plantaban en las tierras que conquistaban con el propósito de generar una producción estable de alimento para sus tropas. De hecho, fueron ellos quienes extendieron esta especie por el continente europeo. Cuando llegaron al noroeste peninsular, sin embargo, es probable que se encontrasen ya con densos bosques de Castanea sativa. Les vino perfecto, porque en esta región también abundaba otra de las cosas que más les gustaba a los romanos: el oro.

Sus trabajos de ingeniería para extraer este metal transformaron el paisaje de forma casi permanente. En El Bierzo, al noroeste de los montes Aquilanos y junto al valle del río Sil, Las Médulas son el mejor ejemplo de ello. De allí extrajeron más de 300 millones de metros cúbicos de tierra en busca de oro, dejando a su paso un territorio horadado que los óxidos de hierro han teñido de rojo; un territorio en el que aún hoy predomina ese clima suave que sirvió de refugio de biodiversidad durante la última glaciación.

Allí crecen jaras y brezos, sauces y alisos, encinas y robles, pero sobre todo castaños. Este árbol, de tronco corto y grueso, que puede alcanzar los 30 metros de altura, sigue conviviendo de forma estrecha con los humanos, que todavía aprovechan sus castañas. Con el tiempo, sin embargo, muchos de los castañares de Las Médulas han ido abandonándose, desplazados por otros cultivos, pero allí todavía sobreviven ejemplares centenarios de valor ecológico incalculable.

O sobrevivían. Porque las llamas que este fin de semana han afectado al espacio natural de Las Médulas, Patrimonio de la Humanidad, han dejado en una situación delicada a muchos de estos árboles emblemáticos. Con el fuego se va también una parte de la identidad de El Bierzo, de la historia humana, de la colaboración entre especies y de la continua batalla de la biodiversidad por conquistar el planeta.

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  1. El árbol, la criatura más generosa e indefensa de la creación.
    Qué pena que los incendios acaben con ellos. Los animales pueden huir, un árbol no.
    El pino vuelve a crecer enseguida; pero robles, encinas, castaños, ya no.
    Además, quienes entienden de energías dicen que estas especies son las que tienen la energía más vigorosa y sanadora.
    Aconsejan que cuando estás bajo de energías o te notas con la energía enferma acerques tu cuerpo a uno de estos árboles y te abraces al tronco durante un rato.
    Esto hice un verano en la ribera del Cares por la zona de Arenas de Cabrales, me acuerdo muy bien. Era el primer o segundo día de mis vacaciones y había llegado muy «tocado». El árbol me curó. Tengo una pésima memoria; pero hay cosas que no se me olvidan. Una de ellas es esta vivencia.
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    Noticias Greenpeace Internac.:
    El 9 de agosto es el Día Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Un día para honrar su resiliencia, poder, conocimiento y luchar por los bosques de los que todos dependemos. Está destinado a ser una celebración. Pero, ¿cómo podemos celebrar realmente mientras los defensores indígenas son asesinados y desplazados, los bosques son destruidos y las ganancias continúan fluyendo hacia los contaminadores?
    Imagina 11 campos de fútbol de bosque tropical desaparecidos cada minuto. Eso fue solo en 2022. 4,1 millones de hectáreas perdidas por la destrucción descuidada, todo para el beneficio de multimillonarios y grandes corporaciones.
    ¿Las personas que trabajan incansablemente para proteger estos bosques? Los pueblos indígenas y las comunidades locales (PI y LC) continúan perdiendo sus tierras, hogares e identidad cultural.
    La verdad es que los IP y LC ya están haciendo todo el trabajo. Vivir en armonía y naturaleza con nuestros bosques mientras protegemos casi la mitad de la biodiversidad del mundo.
    Y, sin embargo, menos del 1% de la financiación climática les llega.
    Eso tiene que cambiar.
    Porque cuando los pueblos indígenas y las comunidades locales tienen acceso directo a la financiación, pueden ampliar lo que ya funciona. Pueden construir redes más fuertes, resistir las industrias extractivas, enseñar a la próxima generación y liderar las soluciones climáticas que necesitamos con tanta urgencia.
    Su trabajo es poderoso, pero está siendo frenado por un sistema que todavía los trata como una «ocurrencia tardía».
    Todavía hay esperanza.
    Esperanza en su liderazgo, esperanza en la acción colectiva. Esperanza en los bosques que aún están en pie y en los que se levantan para defenderlos.
    Hagamos de esto algo más que una celebración, hagamos de ello un punto de inflexión.
    En solidaridad
    Mira y comparte el vídeo.
    https://www.instagram.com/p/DNJBoe7tLqM/?utm_campaign=Broadcast%20Emails&utm_medium=email&_hsenc=p2ANqtz-8p4h78YpKXF63q3gjHn0mIg3a_2VexIjsVYCP5Rk66U6PKwF5bSNNTx3vhQZYiqctUwcjA1s2F_8fXF

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