Etiquetas:
Las comunidades autónomas rechazaron esta semana –por tercera vez en seis años– la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de incluir a la anguila europea (Anguilla anguilla) en el Catálogo Español de Especies Amenazadas bajo la categoría de ‘En Peligro de Extinción’. Este intento de proteger a uno de los animales más fascinantes –si fuese más adorable, Disney no dudaría en hacerle una película– responde a cientos de estudios, informes y peticiones científicas de todo tipo. En el contexto actual, no tiene sentido estar pescando y consumiendo un animal al borde de su desaparición.
En su lugar, el Comité de Flora y Fauna reunido el martes acordó crear un grupo de trabajo en el que participarán el Gobierno y las comunidades autónomas para “analizar en profundidad las causas del descenso poblacional, evaluar los resultados de la implementación de los planes de gestión existentes que tendrán que compartir las administraciones autonómicas y estatales, y evaluar posibles medidas adicionales de conservación”, señalan desde el ministerio.
En vez de dar el paso más valiente (y necesario), se ha optado por ganar tiempo (el cual la anguila no tiene), creando más estudios e informes. Todo lo que puedan concluir en nuevos textos ya se sabe desde hace más de tres décadas.
Crónica de una extinción anunciada
Década de los 80 y 90. Entonces, no se disponía de tantos datos como ahora, pero ya el grupo de trabajo sobre esta especie, amparado por la FAO, era consciente de la “gravedad de la situación de las poblaciones de anguilas” e instaba a los países a tomar acción.
1999. La llegada de angulas (las crías de la anguila) a las costas europeas estaba en declive y así se hacía saber. No era un ciclo natural, era un colapso. Desde 1980 hasta la actualidad, la llegada de crías (reclutamiento) ha caído más de un 95%. En septiembre de 1999, el Grupo de Trabajo sobre la Anguila (WGEEL, autoridad científica de referencia que monitoriza el colapso de la especie), reconocía que “la mortalidad por pesca” era “demasiado elevada”. Concluyeron que “el cierre de la pesca tradicional sería legislativamente difícil y podría generar dificultades socioeconómicas, pero podría ser esencial en situaciones de extrema necesidad para alcanzar los objetivos”. En ese mismo informe, ya advertían de que la biología debía ir por delante de la economía para salvar la especie, y el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES, en inglés) recomendaba a las autoridades europeas establecer un plan de recuperación.
2000. El Consejo Internacional para la Exploración del Mar (que suele estar formado por entre 40 y 60 científicos de más de 20 países europeos), siguiendo las directrices de su Grupo de Trabajo sobre la Anguila (WGEEL), vuelve a recomendar un plan de recuperación y que la mortalidad por pesca se reduzca al nivel más bajo posible hasta que dicho plan sea acordado e implementado. Durante los años siguientes (el grupo elabora un informe anual), los especialistas repetían sus peticiones, haciendo referencia a reducir toda mortalidad antropogénica (muertes por turbinas hidroeléctricas, obstáculos, contaminación, cambio climático…).
2007. Tras décadas de informes técnicos y ocho años después de la primera recomendación del ICES, la Unión Europea aprueba el Reglamento 1100/2007, obligando a los Estados miembros a crear planes de gestión para recuperar la especie. El objetivo es que al menos el 40% de las anguilas plateadas consigan llegar al mar en comparación con una situación sin influencia humana (referencia anterior a los años 80). Los Estados deben presentar informes trianuales de seguimiento. El último, de 2025, concluía que la mortalidad antrópica (pesca, turbinas,.) sigue siendo elevada, y que en la mayoría de las cuencas, el escape está por debajo y la mortalidad por encima de los objetivos. En conclusión, los planes europeos para evitar la desaparición de la anguila no funcionan. Este mismo año, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) decidió incluir a la anguila europea en su Apéndice II, si bien no entró en vigor hasta dos años después.
2008. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cataloga a la anguila europea como ‘En Peligro Crítico’, el paso previo a la extinción en estado salvaje, alertando de que su situación era peor que la del lince ibérico o el águila imperial en aquel momento.
2009. En marzo entra en vigor la inclusión de la anguila europea en el Apéndice II de CITES. Esta categorización, si bien no prohíbe el comercio, la exportación fuera de la UE está sujeta a una regulación estricta que pasa por un dictamen científico que certifique que esa exportación no daña la supervivencia de la especie.
2010. En diciembre, el Grupo de Revisión Científica de la Unión Europea determinó que, debido al colapso poblacional de la anguila europea, era imposible emitir el Dictamen de Extracción No Perjudicial exigido por la CITES para permitir su comercio internacional. Esta conclusión técnica significaba que los científicos no podían certificar que las capturas fueran sostenibles, lo que provocó automáticamente la instauración de una cuota cero para la exportación e importación, prohibiendo de forma efectiva todo comercio legal de esta especie entre la UE y el resto del mundo para intentar frenar su extinción. Este dictamen sigue vigente hoy día. Asimismo, en este año, Andalucía aprobó un decreto que prohibía totalmente la pesca de la anguila y la angula inicialmente durante diez años, si bien la moratoria se ha renovado por otra década y es inédita en España.
2020. El comité científico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico emite un dictamen donde se muestra a favor de la inclusión de la anguila en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) tras constatar que la especie se encuentra fuera de los límites biológicos de seguridad y mantiene una tendencia regresiva desde las décadas de 1970 y 1980. Ese año, se lleva la propuesta a votación con las comunidades autónomas pero no se logra la mayoría necesaria para su aprobación. A finales de año, más de 300 miembros de la comunidad científica reclaman el cese de la explotación de la anguila.
2024. El comité científico del Ministerio actualiza su valoración y recomienda (por unanimidad de sus 19 especialistas) incluir la anguila europea en el Catálogo Español de Especies Amenazadas con la categoría ‘En peligro de extinción’ dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE). Este grado de protección implica el fin de la explotación comercial. En noviembre se vuelve a votar junto a las comunidades autónomas, que rechazan de nuevo la propuesta. Ese mismo año, el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) señalaba en su informe que la llegada de angulas se mantiene en niveles extremadamente bajos respecto a la abundancia media entre 1960-1979, siendo de 0,7 % en la zona del Mar del Norte y 12,1 % en el resto de Europa.
2025. Se publica la evaluación más reciente sobre el estado de la anguila europea en España. La Lista Roja Nacional de España, en consonancia con el dictamen que hizo ya hizo la UICN en 2008 a nivel global, también clasifica a la especie como ‘En Peligro Crítico’. Además, durante este año se publican varios estudios científicos, como el centrado en el Delta del Ebro, o el que pide una intervención urgente en los mercados que reduzca la demanda y limite o elimine la oferta, así como la pesca. Otro aspecto importante a tener en cuenta es el ocurrido en noviembre. Durante la cumbre de la CITES en Uzbekistán (COP20), la Unión Europea propuso (sin éxito) incluir todas las especies de anguila en el Apéndice II (considerado para muchos especialistas insuficiente, ya que todas deberían estar en el Apéndice I), no solo a la europea. Con esto se buscaba evitar el ‘blanqueo’ de anguila europea, que las mafias exportan haciéndola pasar por anguila americana o japonesa —cuyas crías son idénticas a simple vista—. Asimismo, ese mismo año, el País Vasco estableció una moratoria para la campaña 2025/2026 debido a que las capturas habían caído el año anterior a menos de 200 kg.
2026. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico vuelve a intentar blindar la protección de la anguila europea. Esta vez cuenta incluso con el apoyo de varios de los chefs más reconocidos del país y con más presión social y mediática que nunca. Sin embargo, los gobiernos autonómicos volvieron a tumbar la medida.
Aunque el consejo de reducir la mortalidad a cero existe desde principios de siglo, en el último lustro el ICES ha endurecido su lenguaje para cerrar cualquier rendija legal: ahora aclaran que el ‘cero capturas’ aplica a todos los hábitats y descarta incluso la pesca para repoblación, al no haber evidencia de que esta medida ayude a la recuperación.
La anguila europea, cuya vida comienza y termina en el Mar de los Sargazos (Atlántico Norte), tiene los días contados a menos que los gobiernos impidan la pesca y comercialización de su juvenil, la angula, y de la propia anguila (sea en fase amarilla o plateada). Mientras eso no ocurre, se asiste en directo a la desaparición de esta increíble especie.





Ecologistas en Acción apoya la inclusión en el LESRPE de la anguila para asegurar su protección
La organización ecologista reclama a las comunidades autónomas que en la reunión del Comité de Flora y Fauna Silvestre, prevista para el 17 de febrero, apoyen la declaración de la anguila como especie “en peligro de extinción” dentro del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE), como paso imprescindible para la recuperación de sus poblaciones.
La anguila europea (Anguilla anguilla) fue declarada “en peligro crítico de extinción” por la UICN en 2008, por lo que requiere una protección estricta desde hace mucho tiempo, con medidas como la veda total de pesca, tanto en fase adulta como el alevín (la angula).
Las causas fundamentales del declive de las poblaciones de anguilas son la proliferación de barreras —que les impide remontar los ríos— y la presión pesquera sobre la especie, tanto legal como ilegal. Su pesca y consumo es un negocio muy lucrativo por su alto valor económico, y genera una presión enorme sobre la viabilidad de la especie. “No es comprensible que en el Estado español se siga permitiendo la pesca de una especie en peligro de extinción, sería como autorizar la caza de linces o águilas imperiales”, afirman desde la organización ecologista.
Actualmente hay comunidades autónomas, como Asturies, Cantabria, Catalunya, Galiza y País Valencià, que siguen permitiendo la pesca de las angulas. Otras, en cambio, ya han vedado sus capturas: Andalucía (en 2010), Baleares (2022) y Euskadi (2025).
Por ello, Ecologistas en Acción apoya la propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de incluir la anguila europea en el listado LESRPE y en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de “en peligro de extinción”para prohibir así su pesca en todo el país. El Comité Científico avala esta propuesta, además de que existe un consenso generalizado en la literatura científica sobre el estado crítico de la población de anguila europea, que se encuentra fuera de los límites biológicos de seguridad…
40 años después, las ballenas siguen amenazadas: llamamiento urgente al Gobierno para reforzar su protección y la de sus hábitats.
Ecologistas en Acción y OceanCare instan al Gobierno central a implementar medidas urgentes que garanticen la protección efectiva de los hábitats de estos grandes mamíferos y otras especies de cetáceos, recordando que su conservación es clave para la salud de los océanos y la estabilidad planetaria.
La falta de planes de gestión y medidas concretas en espacios marinos protegidos —que incluyen áreas críticas para la supervivencia de numerosas especies de cetáceos como el Corredor de Migración de Cetáceos del Mediterráneo, el Estrecho de Gibraltar, o las Islas Canarias— deja a estos animales expuestos a múltiples amenazas.
Las colisiones con buques, el ruido submarino, la pesca incidental, la contaminación química, las basuras marinas, las maniobras militares, el tráfico marítimo intenso o el turismo de avistamiento son sus principales peligros…