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Las emisiones de gases contaminantes bajan muy lentamente año tras año, pero hay dos sectores que no están respondiendo de la misma forma a este reto medioambiental: la ganadería y la agricultura. Según el último Inventario nacional de emisiones a la atmósfera, elaborado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), las emisiones de amoniaco (NH₃) crecieron en 2024 un 1,4% respecto al año anterior. La principal causa de este incremento se halla en el aumento de la fertilización nitrogenada en suelos cultivados. Este aumento genera en dos peligros: la contaminación de acuíferos y la generación de gases de efecto invernadero.
La agricultura y la ganadería expulsaron a la atmósfera 453 kilotoneladas (kt) de amoniaco. Esta medición, a la baja en los últimos años, sube por primera vez desde 2021. El exceso de nitrógeno aportado a los cultivos mediante fertilizantes de síntesis química, usados para maximizar el rendimiento, está detrás de este aumento. Cuando la dosis es excesiva, las plantas no absorben ese nitrógeno y se convierte a menudo en amoniaco volátil.
Otro factor que provoca el aumento de amoniaco en la atmósfera es la proliferación de las granjas de cerdos. Y la razón es, en esencia, la misma: un aumento de nitrógeno en su alimentación (por medio de las proteínas) que, tras la digestión, convierten la mezcla de sus deposiciones (heces y orina) en purines con un alto contenido de amoniaco en forma de gas volátil.
El amoniaco liberado tiene consecuencias tanto en el medioambiente como en la salud de los seres humanos. Contribuye a la formación de micropartículas PM2,5 y se estima que, a corto plazo, 2.600 muertes serán atribuibles a las partículas PM10 y a estas PM2,5. Por otro lado, tensionan la salud de los ecosistemas al propiciar un fenómeno llamado eutrofización. Este consiste en una alteración de los ecosistemas acuáticos por medio de la filtración al agua del nitrógeno sobrante en los cultivos, lo que deriva, asimismo, en una pérdida de su biodiversidad.
En el inventario elaborado por el MITECO se monitorizan los cinco principales contaminantes atmosféricos: óxido de nitrógeno (NOx), compuestos orgánicos volátiles (COVNM), dióxido de azufre (SO₂), amoniaco (NH₃) y material particulado fino (PM₂ˌ₅). Todos descienden menos el amoniaco.
Análisis de la serie histórica (1990-2024)





