Los JJOO de 2028 podrían dejar un legado de aire más limpio, transporte público más ecológico y mejores paradas de autobús; sin embargo, la lenta planificación y la falta de fondos han frustrado los planes más ambiciosos, mientras que viajar en coche sigue siendo cómodo y abundan las percepciones negativas sobre el transporte público.
Con pérdidas que alcanzan los 50.000 millones de euros anuales en Europa, los especialistas advierten de la urgencia de abandonar los diseños del pasado para proteger las redes de transporte.
El accidente del tren de Rodalies en Barcelona y el último desprendimiento en Sant Feliu son ejemplos de una realidad incómoda: la ansiada movilidad baja en carbono no es suficiente con infraestructuras poco adaptadas a la nueva realidad climática.
El boom de las energías renovables se ha desarrollado en paralelo al boom turístico. España ha recibido más de 1.000 millones de turistas en los últimos 15 años. La movilidad fósil está estancando la reducción de las emisiones.
El exministro de Consumo y excoordinador federal de Izquierda Unida subraya la necesidad de reducir el consumo energético en su ensayo ‘La guerra por la energía’ (Península).
Accidentes ferroviarios, cortes de carreteras a causa de episodios climáticos, suspensión de los servicios de cercanías y regionales en Catalunya… Expertos de la Escuela de Movilidad Sostenible escriben algunas ideas para avanzar hacia un sistema de movilidad más resiliente.
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