¡Escuchad al pueblo, escuchad a la ciencia!

"Solo así podremos construir un futuro donde nadie quede atrás, donde la vida, humana y no humana, tenga una oportunidad", reclaman los activistas.
¡Escuchad al pueblo, escuchad a la ciencia!
Acción en el Puente de la Solidaridad el 31 de octubre. Foto: cedida por Jorge Gil Gimeno.

Por Vicent Palomero (activista de Rebelión o Extinción) y Alejandro Sacristán (divulgador climático | Un año y dos días después de la tragedia de la DANA del 29 de octubre de 2024 que segó 230 vidas humanas y provocó la muerte de miles de animales en Valencia, nos colgamos del Puente de la Solidaridad en Valencia con los brazos abiertos al vacío, el corazón encendido y una pancarta que gritaba lo que los gobiernos aún se niegan a oír: “Escolteu el poble, escolteu la ciència”. El humo verde —por la justicia climática— y el rojo —por las víctimas— ascendían sobre el Turia mientras el tráfico seguía su curso. No queríamos bloquear la autopista; queríamos desbloquear conciencias.

La magnitud de esta tragedia era evitable y fue agravada mortalmente por la negligencia política y la inacción institucional. Un año después, el dolor y la rabia siguen vivos, como el eco de aquel desastre que no fue solo meteorológico, sino político. Por todo ello, quince activistas de seis movimientos sociales (Marfull, Rebelión o Extinción, Rebelión Científica, Arrels del Canvi, Rccoon y Youth Climate Save) hicimos resonar nuestro grito sobre el Turia. Nuestra acción fue simbólica, pero nuestra exigencia es concreta: “autoorganización y Parlamento Climático Ciudadano ya”.

La catástrofe no fue una excepción 

No nos engañemos: el problema no se limita a la gestión negligente del president Mazón ni se soluciona con su dimisión o un cambio de gobierno. La crisis ecosocial no es una amenaza futura: es una realidad mortal que está aquí y ahora. En el año posterior a la DANA, más de 3.600 personas murieron por calor extremo y 354.000 hectáreas ardieron en incendios forestales. Las anomalías térmicas llegaron a 4,6 ºC por encima de lo normal. Estos datos confirman que el problema no es solo la gestión de Mazón: es un sistema político que sigue mirando hacia otro lado mientras el planeta arde.

Décadas de inacción y negacionismo

La ciencia lleva más de medio siglo advirtiendo lo que ocurriría si seguíamos alimentando la máquina del crecimiento sin límites. En 1972, Los límites del crecimiento ya trazaba el mapa del colapso. En 1990, el primer informe del IPCC ponía cifras a esa amenaza y también presentaba la transformación profunda que necesitamos. Desde entonces, gobiernos de todos los colores han ignorado las recomendaciones de la ciencia y ahora, justo antes de la COP30 y sin participar en ella, Donald Trump ha elevado otra vez el nivel del negacionismo global.

Mientras tanto, en España, se nos ofrecen iniciativas simbólicas, como la I Convención por un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática en Ponferrada. Pero de qué clase de pacto hablamos si la participación de la ciudadanía es simulada y no ofrece mecanismos verdaderamente representativos de la sociedad. Ocultar la crisis ecosocial y perseguir a quienes buscan esclarecer la verdad es, citando a una de las activistas, un “acto de negligencia que retrasa las soluciones”.

Llevamos demasiado tiempo permitiendo construcciones en zonas inundables y descuidando infraestructuras esenciales para protegernos. La inacción institucional prioriza el beneficio empresarial frente a las necesidades sociales y ambientales. Quienes sufrimos las consecuencias de esta crisis no tenemos ni voz ni voto real en las decisiones que determinan nuestro futuro.

La respuesta está en la ciudadanía informada por la ciencia

Tras la DANA, la sociedad valenciana se autoorganizó en tiempo récord: redes vecinales, voluntariado, solidaridad entre barrios y poblaciones. La vida se sostuvo gracias a quienes se organizaron horizontalmente. De esa fuerza nace nuestra propuesta: que la Generalitat fomente estructuras de autoorganización comunitaria y apoyo mutuo.

Nuestras compañeras de Arrels del Canvi lo dijeron claro: solo con comunidades de base fuertes podremos adaptarnos a la crisis climática y avanzar hacia un futuro decrecentista e igualitario, que ponga la vida en el centro y respete los límites del planeta.

Exigimos democracia deliberativa y vinculante

Para aquellas medidas que, por su escala, no pueden abordarse solo horizontalmente, es imperativo establecer herramientas de participación democrática reales. Por eso, desde Rebelión o Extinción y Rebelión Científica exigimos la creación de un Parlamento Climático Ciudadano Permanente (PCCP) estable, representativo de la diversidad social y con capacidad vinculante. Un espacio institucionalizado donde ciudadanía, actores sociales y ciencia diseñen, supervisen y controlen el cumplimiento de políticas de mitigación y adaptación.

Este Parlamento no puede ser otro ejercicio simbólico y no podemos permitir que sus recomendaciones acaben “en agua de borrajas”, como ocurrió con las medidas propuestas por la Asamblea por el Clima celebrada entre 2021 y 2022.

Hasta ahora, las políticas gubernamentales han ignorado a la ciudadanía y a la evidencia científica, o han manipulado la crisis para abrir nuevas oportunidades de negocio. La única forma de cambiar el sistema y no el clima es aplicando medidas que favorezcan la democracia deliberativa y la autoorganización, dando la voz al 75% de las personas que está convencida de la necesidad de actuar a gran escala contra la emergencia climática. Los desastres climáticos son la consecuencia directa de priorizar el beneficio de unos pocos y la desgracia de la mayoría.

No podemos seguir colgando —literal y metafóricamente— de un hilo hasta la próxima DANA. Exigimos que se escuche al pueblo y a la ciencia. Solo así podremos construir un futuro donde nadie quede atrás, donde la vida, humana y no humana, tenga una oportunidad.

Nos va la vida en ello.

Colectivos participantes

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  1. ¿Escuchad al pueblo? No se que te diga. Más bien el pueblo debe escuchar a la ciencia y adquirir cultura y sentido común.
    Sin ir más lejos, verás estas navidades que lección de austeridad y de consumo responsable nos vuelve a dar el pueblo; pero vamos, que no es necesario esperar a las navidades. Que esta lección nos la da cada día el Pueblo.
    SOCIALISMO o BARBARIE.
    El Pueblo que tiene poder adquisitivo quiere capitalismo y consumismo.
    EL MENSAJE DEL CHAMAN
    https://www.youtube.com/watch?v=EfmVG0Jqo-Y

  2. El Plan Nacional de Restauración encalla entre la opacidad del Gobierno y el bloqueo autonómico
    El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico mantiene un proceso participativo opaco y sin documentación técnica, lo que convierte la participación en simbólica y repite errores de otras políticas ambientales.
    Varias regiones cuestionan la norma europea y advierten que no la aplicarán, obstaculizando la elaboración de un plan común y ambicioso.
    Gobierno y comunidades tienen hasta agosto de 2026 para enviar el Plan Nacional de Restauración a la Comisión Europea y cumplir el reglamento europeo.
    Ecologistas en Acción, como parte de su campaña ‘Sin biodiversidad no hay vida’, y Juventud por el Clima–Fridays for Future, entre otras organizaciones ecologistas, denuncian la falta de avances reales y la escasa ambición en la elaboración del Plan Nacional de Restauración, cuyo desarrollo corresponde al Gobierno y a las comunidades autónomas. El proceso, que debería sentar las bases de la aplicación del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, se está viendo lastrado por la opacidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) y la falta de compromiso de varias comunidades autónomas, que incluso amenazan con no aplicar la norma en sus territorios…
    …El Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza, en vigor desde agosto de 2024, establece objetivos jurídicamente vinculantes para recuperar ecosistemas degradados en Europa: restaurar al menos el 30 % de los hábitats en mal estado para 2030, recuperar la conectividad de ríos, revertir el declive de los polinizadores o mejorar los espacios verdes urbanos, entre otros. España tiene hasta agosto de 2026 para presentar a la Comisión Europea su Plan Nacional de Restauración, definiendo áreas, acciones, fuentes de financiación y mecanismos de seguimiento.
    Sin embargo, el actual proceso no parece estar a la altura del reto. El Gobierno de España no ha generado las condiciones necesarias para una participación real y fundamentada, y las comunidades autónomas no están asumiendo su papel corresponsable en la definición de objetivos y acciones concretas en sus territorios. Este bloqueo institucional amenaza con convertir el plan en un trámite vacío, incapaz de responder a la emergencia ecológica….

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