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El 2% de la población de Alemania es vegana y el 8% vegetariana, según el último informe de nutrición que el Ministerio de Agricultura de Alemania publicó en 2024. Otro 41% es flexitariana, es decir, consume carne aunque la reduce conscientemente de la dieta. En el país de las salchichas, cada vez es más común que en verano te inviten a una barbacoa vegana. Si en 2015 el 34% de los alemanes comía carne o embutidos todos los días, ahora la cifra ha caído al 23%.
En este contexto, incluso las grandes cadenas de supermercados están adaptando su oferta a sus nuevos hábitos de consumo. Y un 2% de la población no es una cantidad desdeñable, siendo Alemania un país con 84 millones de habitantes.
De hecho, hay grandes grupos empresariales que ya se han lanzado a por ese fragmento del consumidor. La segunda cadena de supermercados más grande del país, REWE, que tiene alrededor de 3.800 tiendas en Alemania, ha abierto en Berlín su primer supermercado para veganos, en el que solo pueden encontrarse productos 100% de origen vegetal.
Al inaugurar la tienda en abril de 2024 en Berlín, Rewe entró a un mercado que hasta ahora copaban cooperativas y tiendas locales. Abrió su supermercado en el último local que cerró Veganz, una empresa que nació en 2011 como una cadena de supermercados veganos y que terminó cerrando. Ahora se dedica a la producción de alimentos veganos que vende a otras cadenas, y también íntegramente online.
A Rewe, este experimento no le ha salido mal. Los clientes realizan alrededor de 5.500 compras cada semana en la tienda “100 % vegetal» que abrieron en Berlín-Friedrichshain, explica a Climática una portavoz de la empresa, Stephanie Behrens. “La idea era abrir un supermercado de servicio completo, pero exclusivamente de origen vegetal, en el que se pudiesen encontrar desde verduras, productos de panadería y bebidas vegetales hasta dulces y artículos de droguería”, dice Behrens. Es decir, aporta una solución al hartazgo de tener que revisar todos los ingredientes y buscar laboriosamente por los pasillos qué se puede meter en la cesta, ya que aquí sus 2.700 productos –1.400 de ellos frescos– son aptos para veganos.
Pero, además, ubicó el supermercado justo al lado de una estación de metro y tren muy concurrida, en un punto (Warschauer Strasse) por el que pasan cada día más de 90.000 personas. Eso es lo que explica en parte el éxito, porque en realidad el producto estrella del supermercado no es el tofu, sino el “bretzel”, es decir, el recurrente panecillo salado que mucha gente compra como tentempié antes de subirse al metro.
“Elegimos deliberadamente una zona muy urbana de Alemania. Además, el barrio de Friedrichshain ofrece una gran variedad de opciones gastronómicas centradas específicamente en la alimentación basada en plantas. Creímos que un supermercado vegano en este barrio complementaba esta oferta”, explica la portavoz de la cadena. “Según nuestra experiencia, las ubicaciones potenciales para supermercados de este tipo deben cumplir requisitos clave: tanto el lugar como la base de clientes deben ser muy urbanos”, añade. Los clientes potenciales son los jóvenes.
La encuesta del Ministerio de Agricultura alemán confirma esta tendencia. La proporción de quienes comen alternativas vegetarianas o veganas todos los días está aumentando: un total del 10% las consume todos los días, el doble que en 2020. En el grupo de edad de 14 a 29 años, la proporción es más alta, con un 18%. Además, el 96% de los encuestados está familiarizado con los productos alternativos de origen vegetal, especialmente los basados en soja, cereales o legumbres. Dos tercios también han probado productos elaborados con frutos secos o algas.
Pero aunque el público aumenta, por el momento Rewe no tiene entre sus planes abrir un segundo supermercado vegano en otra ciudad alemana. La tienda de Berlín seguirá siendo una tienda piloto única, una especie de prueba en la que la segunda cadena de supermercados alemana aprende sobre lo que funciona entre el público. “Recopilamos información valiosa sobre factores de ubicación, desarrollo y diseño del surtido de productos, comportamiento de la demanda, y factores influyentes en el consumo. También probamos allí cambios, con el objetivo de ampliar constantemente nuestra experiencia en el ámbito vegano”, explica la portavoz de la empresa, que asegura que lo que tiene éxito, se lleva a otras tiendas tradicionales de la cadena.
En realidad, Veganz cerró a finales de 2023 su última tienda en ese mismo local tras un proceso de decadencia debido a la mayor disponibilidad de productos veganos en supermercados convencionales, a los que ahora distribuye sus productos. Edeka, la líder de supermercados en Alemania, no tiene tampoco una sucursal vegana, pero sí ofrece variados productos en sus tiendas, y ha lanzado marcas propias.
Así, a base de ensayo y error, en Alemania las grandes cadenas van adaptándose y dando distintas respuestas a las necesidades de los consumidores, a las que en cierta forma también responden las instituciones. El Ministerio de Agricultura aprobó una estrategia para una alimentación más saludable y sostenible que reduzca el consumo de carne, que incluyó por primera vez una partida de 38 millones de euros para el fomento de las fuentes de proteínas alternativas a la carne.


Un nuevo informe hace a las cadenas de supermercados alemanas corresponsables de la destrucción de lagunas protegidas en el sur de la península ibérica
Ecologistas en Acción y la organización Deutsche Umwelthilfe (DUH) han publicado un estudio donde se muestra cómo las cadenas de supermercados alemanas Aldi Nord, Aldi Süd, Edeka y Lidl venden frutas y verduras que destruyen las lagunas del sur de la península ibérica. Tan solo Rewe ha mejorado sus prácticas desde que se publicó el primer informe en 2023.
La agricultura intensiva en los enclaves agrícolas del sur del Estado español, que produce principalmente verduras para la exportación, provoca una elevada contaminación medioambiental por nitratos y amenaza especies como el caballito de mar de hocico largo.
Las organizaciones ecologistas exigen a las cadenas de supermercados que dejen de importar productos procedentes de las cuencas hidrográficas de las lagunas, que participen en la renaturalización de las zonas de filtrado natural de nitratos cercanas a las lagunas y que aumenten la proporción de verduras ecológicas de producción regional y estacional en su surtido….
El verdadero precio de los alimentos. La cara oculta de la agroindustria.
La producción intensiva y la elevada demanda de exportación de productos frescos, especialmente hortalizas y frutos rojos, así como cítricos y frutas tropicales, suministrados desde el sur de España a los países del norte de Europa – especialmente Alemania, Reino Unido y Francia -, provocan graves impactos sociales y ambientales.
Los principales impactos de la agricultura industrial son la contaminación difusa del agua y el agotamiento de los recursos hídricos, la contaminación por plásticos y residuos tóxicos, los cambios de uso del suelo y su alteración y la explotación socioeconómica de las pequeñas fincas y de quienes trabajan en el campo, en su mayoría migrantes y, a menudo, en situación de vulnerabilidad.
Especialmente en el sur de España la agricultura industrial tiene unos impactos graves en los ecosistemas protegidos como el Mar Menor en la Región de Murcia y Doñana en la provincia de Huelva, así como en las provincias de Almería, Málaga y Granada. En estas zonas ya se están sufriendo los efectos de los sistemas de producción, distribución y regulación de precios basados en el libre mercado, que asfixian a quienes producen alimentos frescos y agotan los recursos naturales en origen.
Esta campaña no sólo quiere poner de manifiesto la situación actual, sino también abogar por el cambio imprescindible y generar alternativas viables para el futuro de estas zonas agrícolas, la soberanía alimentaria y la transición hacia un sistema agroalimentario más justo y sostenible.