Iberdrola quiere liderar la transición energética pero sigue enganchada al gas fósil

El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) ha analizado los planes de descarbonización de Iberdrola, Enel, ENGIE, EPH y Statkraft. De la española, aunque valora su estrategia de transición, destaca que no ha informado sobre sus centrales de gas.
La torre de Iberdrola en Bilbao. Foto: Pixabay

Las grandes energéticas europeas presumen de su compromiso con el planeta y las energías limpias. Realidad en algunos casos, greenwashing en otros. El Instituto Internacional de Derecho y Medio Ambiente (IIDMA) –en colaboración con otras organizaciones– ha escarbado en los planes de descarbonización de Enel, ENGIE, EPH, Iberdrola y Statkraft, y ha encontrado diversas deficiencias que ponen en duda el cumplimiento de los objetivos climáticos.

Las conclusiones han sido plasmadas en el estudio Power Moves and Power Failures: a first assessment of European utilities’ transition plans’, donde desgrana la situación actual y el previsible futuro a corto plazo de las cinco principales energéticas de Europa.

Iberdrola no informa de qué hará con sus centrales de gas

En el caso de la energética española, señalan que su actual estrategia se basa en la expansión, refuerzo y digitalización de sus redes de transporte y distribución, así como el impulso de las energías renovables. Sin embargo, advierten, “alrededor del 17% de su capacidad sigue siendo de gas, un combustible fósil muy contaminante cuya progresiva reducción es imprescindible para hacer frente a la crisis climática”.

Aunque califican el plan de transición de Iberdrola como “coherente y ambicioso”, aseguran que se ve ensombrecido por no haber desvelado qué planes tiene para sus centrales de gas. “Para que la compañía siga siendo líder en transición energética debe comprometerse a cerrar todas sus centrales de gas en Europa a más tardar en 2035”, sostiene Carlota Ruiz-Bautista, abogada ambiental del IIDMA y una de las autoras del informe.

El compromiso pasa porque la empresa renuncie a vender estas centrales: “Si la empresa vende sus centrales de gas no se garantiza una reducción real de las emisiones, puesto que podrían continuar funcionando con otros propietarios”, añade.

Asimismo, el informe resalta que Iberdrola debería incluir un objetivo específico para el metano en su plan de acción por el clima “y sería deseable que ofreciera más detalles sobre su Capex (gasto en capital) para poder evaluar plenamente el plan de inversiones de la empresa y su coherencia con la evolución material requerida”.

En el estudio apuntan que, a partir de 2023, el 68% de la capacidad total de Iberdrola se basó en energías renovables, alcanzando casi el 74% en Europa (España y el Reino Unido). En términos de generación, en Europa el 56% de su generación total provino de energías renovables, con el 100% en el Reino Unido y el 48% en España.

Para 2030, Iberdrola –con ingresos de 49.300 millones de euros el año pasado y presencia en más de 30 países– pretende que su capacidad instalada total sea superior 100 GW, y que alrededor de 80 GW sean renovables (el 80% del total).

“Si bien Iberdrola ha especificado objetivos de capacidad renovable instalada para 2025 y 2030, hasta ahora no ha revelado su combinación de generación planificada para otras fuentes que, según lo publicado por la propia compañía, equivaldrían al 25% de su potencia en 2025 y al 20% en 2030, en comparación con el 31% actual”, detallan.

“Los planes de transición de EPH, Enel y Engie no tienen sentido”

En comparación con el resto de energéticas europeas, Iberdrola sale bastante bien parada en el análisis. Afirman sus autores que, “aunque se observa un aumento generalizado de las inversiones en energías renovables, una parte significativa de su gasto de capital continúa apostando por el desarrollo de centrales de gas fósil, infraestructuras e incluso carbón”.

“Los planes de transición de EPH, Enel y Engie no tienen sentido, siguen planeando desarrollar centrales de gas fósil, obstaculizando la capacidad de Europa para alcanzar sus objetivos climáticos”, afirma Pierre-Alain Sebrecht, de Reclaim Finance, otra de las organizaciones que han participado en el análisis.

“Las instituciones financieras deben reorientar su financiación hacia empresas eléctricas con planes de desarrollo sostenible. Iberdrola y Statkraft demuestran que los planes de transición centrados en soluciones eólicas, solares, de almacenamiento y de red fácilmente disponibles y desplegables son viables y rentables”, agrega. 

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